jueves, enero 20, 2011

"PA NEGRE" SE LLEVÓ LOS PREMIOS "GAUDÍ"



El lunes acudí a la gala de los Premios "Gaudí", otorgados por Acadèmia del Cinema Català, en una fiesta a la que asistió la profesión y los nuevos políticos de Catalunya. Aquí va mi reseña sobre la película que arrasó con 13 galardones


Cataluña, años 40. En la primera posguerra española, en una aldea de la comarca de Osona malviven personas que sufren la represión de la Dictadura franquista y la propia incomprensión de sus conciudadanos. Odios y venganzas, secretos y mentiras, agobian a una familia tachada de “roja”. Y las grandes víctimas, serán sus hijos pequeños. Acaba en tragedia.

Dura película del mallorquín Agustí Villaronga, que vuelve a insistir en las consecuencias de la Guerra Civil española (El mar, 2000), dentro del estilo un tanto morboso y obsesionado por la violencia que le caracteriza como cineasta (Tras el cristal, 1987; 99.9, 1997; Aro Tolbukhin. En la mente del asesino, 2002) y como director televisivo (El pasajero clandestino, 1995; Després de la pluja, 2007). Ahora toma pie en una novela de Emili Teixidor, Pa negre, y en otros relatos de este autor, para bucear en la miseria humana, la corrupción y lo abyecto, a fin de realizar una obra de arte feísta.

Villaronga (Palma de Mallorca, 1953) presentó su filme en el Festival de San Sebastián’2010, donde la protagonista Nora Navas obtuvo la Concha de Plata a la Mejor actriz. Algunos críticos han relacionado su áspera e intensa película con otros filmes sobre la corrupción de la inocencia infantil a causa de la violencia, como La noche del cazador (Charles Laughton, 1955) o Viento en las velas (Alexander Mackendrick, 1965); aunque también de le podría emparentar con El espíritu de la colmena (Víctor Erice, 1973) o con sendas obras de Guillermo del Toro, El espinazo del diablo (2001) y El laberinto del fauno (2006).

Estamos, por tanto, ante una película cruda y amarga, triste y desoladora, donde apenas cabe un resquicio a la esperanza, la cual ofrece un retrato de la Cataluña profunda que difícilmente complacerá al espectador. Vemos, con todo, cómo se justifica el realizador, tras asegurar que las cintas citadas no son referentes que haya tenido presente: "Pero es cierto que también se trata de una historia de iniciación desde el punto de vista de un niño. La noche del cazador es una de mis películas preferidas, y Pa negre tiene en común una atmósfera mágica, sobre todo cuando los niños están a solas; cuando comencé a escribir el guión derivaba más hacia el género fantástico, pero poco a poco se fue desnudando y quedó en un ligero componente mágico ligado a la imaginación de las criaturas. Emili Teixidor me dio total confianza desde el principio. Como en el original tiene tanto peso la vida interior del niño, le propuse incorporar materiales de otras novelas suyas, para conseguir una narración más cinematográfica y que la historia se entendiera más por la acción externa. Cuando tuve el guión acabado le gustó mucho y estuvo unos días trabajando en los diálogos, para rebajar el tono literario y mantener el lenguaje de la época sin que resultara anacrónico. Hemos mantenido el título de Pa negre, ya que es un best-seller, pero es sobre todo una aproximación al universo de Teixidor".

Y sobre el ambiente claustrofóbico de Pan negro, concretaría con estos términos su voluntad de expresión: "Está presente a pesar de mí mismo, ya que hay bastantes exteriores; pero el bosque donde transcurre la acción acaba siendo un mundo cerrado y malsano. Hay muchos espacios diferentes, a diferencia de mis anteriores películas, pero se mete mucho en el interior de los personajes. La ambientación tiene un cierto aire intemporal. Está muy desnuda, los decorados tienen pocos muebles, todo son paredes secas, húmedas y polvorientas. Los personajes son un poco fantasmales, hemos evitado referencias políticas, ni hay ni el yugo y las flechas ni el retrato de Primo de Rivera. Esto hace que la historia de universalice, porque un drama de este tipo puede pasar en cualquier guerra. Es una historia sobre los ideales y la traición". (Cfr. sus declaraciones, en Avui, 15 de octubre de 2010, p. 32; la traducción del catalán es mía).

En efecto, Pa negre habla, ante todo, de los ideales traicionados, de la esperanza perdida, de la desconfianza y el desaliento, de la vergüenza propia y ajena, de odios y humillaciones, de la maldad humana y de la venganza, de la pobreza extrema y la explotación...; en fin, de la parte negra de la condición humana, sin arrepentimiento ni perdón.

Si la novela de Emili Teixidor cargaba las tintas, Agustí Villaronga parece recrearse en ese triste panorama. De ahí que el propio autor manifestara también sobre este entorno viciado y malsano: “A través de los personajes descubrimos las terribles consecuencias de la guerra, como si ilumináramos una fotografía antigua y en una esquina apareciesen desdibujados unos personajes grises y descubriésemos su vida íntima, llena de contradicciones y miserias cotidianas, alejándonos de la tentación de mitificarlos como a héroes y, sobre todo, de juzgarlos. No explica hechos sórdidos sino dramáticos; tan dramáticos como los que pueden haber pasado a muchas familias de este país. He huido del discurso ideológico, he preferido un discurso emocional”, concluye.

No obstante, el premiado cineasta mallorquín está más comedido aquí en sus concesiones que en las anteriores películas, y en su adaptación fílmica evita caer en el maniqueísmo –que no haya buenos y malos– ni en el fácil costumbrismo, o del cliché de los filmes sobre la Guerra Civil y la posguerra española, para incidir en ese cierto tono universal que, por otra parte, posee un grave inconveniente: el espectador queda bastante distanciado del relato, como un mero observador, sin apenas participar anímicamente en el drama.

Se trata, pues, de una película coral, cuyos personajes esconden unos hechos del pasado que les enredan como si fuera una telaraña, precipitándose un tanto en su explicación final. De ahí que el crítico Nando Sardà recriminara que “por momentos Villaronga se muestra como un narrador caótico: ocurren demasiadas cosas a la vez que, afortunadamente, no llegan a distraernos de las inquietantes cuestiones que Villaronga plantea acerca de la decencia humana”. (“Fantasmas de la guerra”, en El Periódico de Catalunya, 15 de octubre de 2010).

Aun así, Pa negre (título que hace referencia al pan que se comía en la España de la autarquía y el racionamiento) está muy bien interpretada –especialmente por el niño Francesc Colomer, si bien a veces se hace bastante difícil entender su cerrada dicción catalano-mallorquina–, con un plantel de intérpretes conocidos por las series televisivas, como los galadonados Marina Comas, Roger Casamajor y Nora Navas, secundados por actores tan famosos como Sergi López y el también premiado Eduard Fernández, en sus arquetípicos roles de alcalde y maestro del primer franquismo, respectivamente.

viernes, enero 07, 2011

"HÉROES" Y "BRUC"; DOS DIGNAS PELÍCULAS COMERCIALES


Siguen en la cartelera de estreno dos filmes catalanes que vale la pena visionar. He aquí, pues, mi reseña crítica de ambos



HÉROES, DE PAU FREIXAS

Cataluña, años 2000 y 1980. Un joven publicista, yuppie y bastante agresivo, sufre una broma pesada en la carretera por parte de unos niños, que le impide llegar a una importante reunión de negocios. Al poco, recoge a una chica trotamundos, y ambos rememorarán el pasado: la época más emotiva de su infancia, cuando pasaron el último verano con la pandilla en un pueblo la Costa Brava. Al tiempo que evocará un hecho trágico, que acaso le hará reflexionar sobre la vacuidad de su vida.
Insólita película catalana, realizada por Pau Freixas (Barcelona, 1973) en base a un guión original co-escrito con Albert Espinosa, que fue premiada en el Festival de Cine Español de Málaga’2010 y emocionó en el Festival de Sitges, Herois parece inspirarse de la épica de la infancia tan propia del tradicional cine norteamericano (Joe Dante, Robert Zemeckis, Steven Spielberg).
Aquí, el autor de Cámara oscura (2003) –su radical ópera prima– opta más por la sana comercialidad, a través de la nostalgia de un pasado que tiene mucho de autobiográfico. Acusado de sentimental, de haber realizado “otro” Verano azul o derivado a un desenlace un tanto empalagoso, se defendería así el día de su estreno en España: “Lo cierto es que en la primera versión del guión, la película llegaba al final más entera, pero es verdad que era blanda. De alguna manera le faltaba algo. Entonces, murió uno de mis amigos de la infancia, y me pilló un shock brutal. Pasamos el duelo juntos, la pandilla, y cuando lo exorcizamos sentí que debía haber otra cosa. Cambié el guión, y la película se volvió mucho más mía. Tengo la sensación de haberme despertado a los treinta años. (...) No soy ni un Peter Pan, soy aún un niño, y cuando el productor me dijo que pensara mi próxima película busqué algo que tiene que ver conmigo. Apenas recuerdo a mi padre y con mi padrastro tuve muy mala relación, como Xavi, incluso hay una escena en clase porque para mí era un tormento. El verano era mi salvavidas. El cine era mi otro consuelo, la desconexión me flipaba, aquellas películas de Zemeckis o de Spielberg... Hoy veo Cámara oscura y pienso: “Objetivo no cumplido”. Con Héroes he aprendido a hablar de lo que soy; en eso no me equivocaré más”. (Cfr. Pedro Vallín, “Entrevista con Pau Freixas”, en La Vanguardia, 22-X-2010).
Con todo, ese tono autobiográfico le da un carácter atractivo al filme, pues el público cuarentón puede identificarse con los niños y adolescentes protagonistas. Personalmente, aunque paso de los sesenta, también he visto bien evocada esa infancia, por tener muchas reminiscencias de las hemos vivido antes los más mayores. Aun así, el toque surrealista o la trampa temporal que posee la trama –“descubierta” al final por el espectador– le dan un aire algo engañoso en aras al impactante pero bien resuelto happy end al revés.
Herois es una película blanca, incluso naïf, que interesará al gran público poco exigente, aunque no desagradará a los cinéfilos. Pero, ante todo, resulta una obra sincera, simpática, llena de momentos inspirados, muy bien realizada e interpretada, con una notable banda sonora. Alejada del antes mencionado y popular serial televisivo de Antonio Mercero, ofrece frescura y alegría, ingenuidad e inocencia, apuntes socio-psicológicos agudos y un retrato humano que deviene en reconocible; además de brindar un homenaje al cine, la TV y la música de los años ochenta.
Película eminentemente catalana –rodada en Palamós (Girona), Gavà y Dosrius (Barcelona)–, la crítica de Madrid la ha acogido con respeto. Veamos, si no, lo que escribió Alberto Bermejo: “Casi todos los recursos son legítimos para intentar arrastrar al público a las salas, y Héroes es transparente en ese sentido, apela sin complejos a la nostalgia y a toda una serie de mecanismos de probada eficacia para provocar un nudo en la garganta de los espectadores predispuestos a dejarse llevar por sus afinidades personales con los personajes y por el recuerdo idealizado del paso de la infancia a la adolescencia o, forzando un poco más, de la inevitable pérdida de la inocencia a raíz de un acontecimiento traumático. (...) La corrección narrativa, el buen trabajo de los actores, de los adultos y los menores, y la sombra de sutiles apuntes sociológicos materializan las señas de identidad de esta propuesta más que previsible desde sus primeros giros argumentales, marcada por el espíritu, sobre todo cinematográfico, de la época, en especial de E.T. y Los Goonies, que se decanta por el humor blando, los guiños melodramáticos y las emociones musicales como contrapeso”. (“Mitificación de la infancia”, en Metrópoli, suplemento cultural de El Mundo, 29-X-2010).
Por eso, Pau Freixas reiteraría su arriesgada apuesta por este nuevo cine familiar con las siguientes declaraciones: “No hay nada como creer: creer que la amistad nunca se rompe, que el amor es para siempre y que el mundo entero está ahí para que nuestros sueños se cumplan. Y que todo tiene sentido. (...) La magia existe, pero es necesario saber verla, querer que se cumpla, y recordar que un día creímos y que ésos fueron los mejores años de nuestras vidas”.
Estamos, pues, ante un singular autor fílmico –ya acreditado por numerosas series televisivas– al que habremos de tener en cuenta. De momento, ha obtenido diez nominaciones a los Premios “Gaudí” de la Acadèmia del Cinema Català.

BRUC, DE DANIEL BENMAYOR

Guerra de la Independencia, 1808. En la sierra de Montserrat, las tropas napoleónicas son derrotadas gracias a un joven carbonero, Joan; pues el retumbar de su tambor, magnificado por el eco, les hacen creer que se enfrentan con un gran ejército, al mismo tiempo que provoca un desprendimiento de rocas en la montaña que aplastará a 300 soldados. Indignado el Emperador francés, enviará a un grupo de mercenarios para acabar con el muchacho –al que apodan Bruc– que había generado tal humillación. Y tras diezmar a los habitantes del lugar, se establece una persecución y un duelo a muerte.
Esta célebre leyenda está inspirada en hechos reales, aunque hay diversas interpretaciones de aquella gesta fechada los días 6 y 14 de junio de 1808, en la también llamada Guerra del Francés. En 1948, Ignacio F. Iquino ya realizó la primera película sobre el tema, bajo el título de El tambor del Bruch, con José Nieto y Ana Mariscal como protagonistas. Y en 1981, Jordi Grau volvió a llevarla a la pantalla en coproducción con México: La leyenda del tambor (El timbaler del Bruc, 1981), interpretada por el entonces niño Jorge Sanz y Mercedes Sampietro. Ahora, en el nuevo milenio, otro filme autóctono se ocupa libremente de la famosa batalla e imagina las consecuencias de aquel histórico enfrentamiento bélico.
Los autores del guión son Jordi Gasull –antiguo alumno mío y buen amigo– y el cineasta vasco Patxi Amezcua (25 kilates), quienes se han atrevido a rescatar un relato que es viene a ser un símbolo de la libertad y de nuestra lucha por la independencia.
Pero no piense el lector que Bruc. El desafío es una película política, que aprovecha la coyuntura del clima de autodeterminación generado tras el recorte del Estatut de Catalunya. Bruc. La llegenda –título original– es una cinta de aventuras, un filme épico, una digna obra comercial que bien podríamos calificar de western catalán.
No obstante, veamos la intencionalidad que expone su joven director, Daniel Benmayor: “Cada uno interpreta los valores de la película según su situación y estado de ánimo. Existen muchas leyendas similares a la de Bruc, pero lo que está claro es que el uso desproporcionado de la fuerza no consigue nada. Bruc es un antihéroe, es un tipo que se ve obligado por las circunstancias a defenderse, luchar y acabar con la amenaza. No funciona por venganza, sino por protección hacia lo suyo. Quizá dentro de cien años se hagan películas sobre conflictos de hoy en día y que apunten hacia la misma dirección”.
Y ante la acusación de que el protagonista parece un Rambo y los villanos perseguidores abusan de la violencia, el cineasta catalán se defendería así: “Hemos intentado ser secos y duros, pero no explícitos. La violencia es innata en la caza que sufre Bruc, pero siempre de manera psicológica más que física. Intentan no causar daños colaterales, pero al no conseguir su objetivo van cambiado de estrategia hasta que la moneda cambia y les toca sufrir en sus carnes mucho de lo que han hecho al pueblo”. (Cfr. sus declaraciones en La gran ilusión, núm. 157, diciembre 2010, p. 10).
Si algo destaca en la película es el enorme partido que Benmayor y su equipo técnico han sacado de los imponentes y bellos escenarios naturales de Montserrat y del parque de Sant Llorenç del Munt, sin caer en la tarjeta postal. Por tanto, se trata de buen cine-espectáculo, con un ritmo trepidante y una notable interpretación. Un reparto presidido por Juan José Ballesta (lejos ya de su debut con El Bola, y muy cerca de la actual Entrelobos, que incluso ha aprendido catalán) y el galán galo Vincent Pérez como el capitán Maraval, con el contrapunto romántico de la joven actriz Astrid Bergès-Frisbey (Piratas del Caribe) en el papel de la sacrificada novia de “héroe” Joan, quien tiene dedicado un monumento en aquellas montañas.
Aun así, el exigente crítico Lluís Bonet Mojica alaba el filme, a la vez que pone algunas pegas al segundo largometraje de este joven realizador: “Tras debutar en Paintball, una impactante muestra de terror con trasfondo bélico, Daniel Benmayor reafirma su habilidad para conseguir imágenes que golpean al espectador. Si bien aquí se deja llevar, en ocasiones, por lirismos visuales excesivos: reiterados planos aéreos, frecuentes flashbacks, agonías interminables... Pero es una película que agarra al espectador, ofrece lances inesperados y puede funcionar comercialmente. Además, se permite acrobacias de género como acabar convirtiendo al antiguo tamborilero del Bruc en una especie de tiznado Rambo, enfrentado a un duelo mortal. La acción trepidante acaba por engullirse historias paralelas como la amorosa, que va perdiendo fuelle, y –mediante una fotografía ciertamente soberbia– todo se centra en el antihéroe y sus depredadores. (“Entre lobos y galos”, en La Vanguardia, 22-X-2010).
Si bien hay que convenir que esta cinta de género posee reminiscencias de filmes como Acorralado (Ted Kotcheff, 1982) o, en su tramo final, Apocalypto (Mel Gibson, 2006), el propio Daniel Benmayor (Barcelona, 1973) destacaría la importancia del paraje natural para evocar la historia: “Montserrat es, sin duda, un marco genial para una película de aventuras. Tanto su exterior como sus cuevas son impresionantes. Eso fue algo que siempre había pensado. Se ha rodado anteriormente allí, pero nunca de la manera que lo hemos hecho con Bruc”.
En efecto, tuvieron que utilizar hasta burros para cargar con el material técnico, porque ni los quads ni los todoterrenos podían llegar a ciertos lugares. Y a tal fin, contarían también con el presupuesto y los medios necesarios para llevar a cabo una producción que posee ambición internacional. Han sido claves la inversión económica de Televisió de Catalunya y la compañía Telefónica, así como la distribución de Universal Pictures. De ahí que Bruc. El desafío se exhibirá en el extranjero, allende las fronteras. Y eso es un estímulo para el endémico cine catalán de nuestros amores (y dolores).

sábado, diciembre 18, 2010

12 PELÍCULAS RECOMENDADAS PARA ESTAS NAVIDADES


– ESPECIAL MENORES:

La Bella y la Bestia 3D (USA, 1991-2010). Directores: Gary Trousadale y Kirk Wise. Dibujos animados. Color – 88 min.
Reedición de un clásico de la factoría Disney, ahora en relieve, para el disfrute de grandes y chicos. Se trata de una inmortal historia de amor, ambientada en la Francia del siglo XVIII, que gustará más a los nostálgicos y a los niños fascinados por las tres dimensiones.

Las crónicas de Narnia 3D. La travesía del viajero del alba (GB-USA, 2010). Director: Michael Apted, con Ben Barnes, Tilda Swinton y Skandar Keynes. Color – 115 min.
Otra delicia para los seguidores de la saga de C. S. Lewis. Tras El león, la bruja y el armario y El príncipe Caspian, ahora se apuesta más por la espectacularidad de los efectos especiales también en 3D.

Gru, mi villano favorito (USA, 2010). Directores: Pierre Coffin, Chris Renaud y Sergio Pablos. Dibujos animados. Color – 95 min.
Estamos ante la primera producción del estudio Illumination Entertainment, realizada con ingenio creador. Desde que se estrenó este nuevo blockbuster, ya ha superado el millón y medio de espectadores.

Harry Potter y las reliquias de la muerte (Parte I) (GB-USA, 2010). Director: David Yates, con Daniel Radcliffe, Emma Watson y Rupert Grint. Color – 146 min.
La penúltima odisea del mago inglés y sus simpáticos amigos, ya crecidos, que cuenta con algunos de los escenarios más llamativos de la famosa saga. La esperada segunda parte del best-seller británico llegará el verano de 2011.

Megamind 3D (USA, 2010). Director: Tom McGrath. Dibujos animados. Color – 96 min.
La factoría DreamWorks vuelve a superarse con esta película en 3D, donde un villano –con voz de Will Ferrell– se convierte en el protagonista y derrota al héroe doblado por Brad Pitt. Se apuesta por el sentido del humor.

Los viajes de Gulliver 3D (USA, 2010). Director: Rob Letterman, con Jack Black, Emily Blunt y Jason Segel. Color – 120 min.
Nueva adaptación del clásico del siglo XVIII, original de Jonathan Swift, que asimismo sitúa al héroe de los liliputienses en la actualidad. Con efectos especiales en tres dimensiones, el célebre protagonista incluso toca la guitarra y canta un tema.


– OTROS FILMES PARA JÓVENES Y MAYORES:

Bruc. El desafío (España, 2010). Director: Daniel Benmayor, con Juan José Ballesta y Vincent Pérez. Color – 95 min.
La leyenda del tambor del Bruc ha sido resucitada en este western catalán. Perfectamente ambientado en nuestra Guerra del Francés y bellamente fotografiado en la sierra de Montserrat, gustará a los amantes de las historias nacionalistas y del cine de aventuras.

Copia certificada (Francia, 2010). Director: Abbas Kiarostami, con Juliette Binoche y William Shimell. Color – 106 min.
Primera película del maestro iraní Abbas Kiarostami rodada fuera de su país. Relata la singular relación entre un escritor inglés y una galerista francesa. Homenaje a un clásico de Rossellini, Te querré siempre (1954), y ambientado en los espléndidos escenarios de la Toscana, interesará más a los cinéfilos. Juliette Binoche ofrece un recital.

El discurso del rey (GB, 2010). Director: Tom Hooper, con Colin Firth, Helena Bonham-Carter y Geoffrey Rush. Color - 118 min.
Biografía del anterior monarca de Inglaterra, Jorge VI, que llegó al trono con una tartamudez que comprometía su figura. Espléndida película histórica -como es habitual en el cine británico-, que cuenta con una gran interpretación de Colin Firth como rey, seguro candidato al Oscar de Hollywood.

Entrelobos (España, 2010). Director: Gerardo Olivares, con Juan José Ballesta y Sancho Gracia. Color – 114 min.
Biografía de un niño cordobés que vivió entre lobos en pleno corazón de Sierra Morena. La historia arranca en 1954, y Gerardo Olivares –el debutante director– también saca gran partido de los escenarios naturales y de las fieras “domesticadas”.

Héroes (España, 2010). Director: Pau Freixas, con Ferran Rull, Eva Santolaria y Àlex Brendemühl. Color – 105 min.
Insólita película catalana, dentro de la digna línea comercial de Bruc, que evoca el verano de los años 80 desde el presente milenio. Con toques épicos y autobiográficos, es de un intento bastante logrado de cine familiar. Ha sido nominada a los Premios "Gaudí".

El último bailarín de Mao (Australia, 2009). Director: Peter Beresford, con Chi Cao y Bruce Greenwood. Color – 117 min.
Emotiva biografía del famoso bailarín Li Cunxin, actual director del Birmingham Royal Ballet, que abandonó la China de Mao para triunfar en Estados Unidos. Muestra, de forma crítica, el gran contraste entre el mundo comunista y la sociedad capitalista. Bello biopic, que rompe una lanza en favor de la libertad, gustará más a los amantes del teatro lírico.


¡Feliz Navidad y un Año 2011, con mejor cine!

jueves, noviembre 18, 2010

PRESENTACIÓN DE LA EXPOSICIÓN "LA MIRADA DEL SAMURAI: LOS DIBUJOS DE AKIRA KUROSAWA", EN BILBAO

Copyright HoriPro Inc.


El martes, día 16 de noviembre, tuvo lugar el acto inaugural de la anunciada exposición, que he comisariado en el nuevo museo de Alhóndiga Bilbao.
Este fue mi discurso de presentación


Inauguramos hoy, en este espléndido marco de Alhóndiga Bilbao, la exposición conmemorativa de los cien años del nacimiento de Akira Kurosawa (1910-1998). Bajo el título de La mirada del samurái: los dibujos de Akira Kurosawa, esta exposición es el evento más importante de la celebración del Año Kurosawa 2010, promovido por el Centre d’Investigacions Film-Història –que dirijo en la Universitat de Barcelona– y Casa Asia, con la valiosa colaboración de otras 26 instituciones que han desarrollado actividades en 12 ciudades del país. El ministro de Educación, Ángel Gabilondo, aceptó la presidencia de honor.

La exposición introduce al público en la obra cinematográfica de un autor oriental clave en la historia de la cultura occidental del siglo XX. El nuevo Centro de Ocio y Cultura Alhóndiga Bilbao presenta los storyboards originales de Kurosawa por primera vez a nivel nacional. Así, los dibujos utilizados como referencia durante el rodaje encarnan el imaginario visual de sus seis últimos proyectos: Kagemusha, la sombra del guerrero (1980), Ran (1985), Los sueños de Akira Kurosawa (1990), Rapsodia en agosto (1991), Espera un poco (1993) y El mar que nos mira (2002), este último llevado a la pantalla por su coguionista, Kei Kumai. Junto a la presente muestra de dibujos del maestro Kurosawa, se celebrarán también conferencias –una a cargo de Isabel Coixet–, talleres, exhibición del vestuario de Ran (Oscar de Hollywood) y de 25 pósters de sus obras, así como proyección de filmes en la misma Alhóndiga Bilbao, como verán en el programa.
Pero, ¿cómo imaginaba Kurosawa sus películas? Esta gran exposición propone un acercamiento novedoso a su cine a través de un mundo de referencias pictóricas y literarias: de Hokusai a Van Gogh, de Shakespeare a Tolstoi. Se trata, por tanto, de una aproximación explicativa y didáctica del complejo proceso creativo de este director universal. Por último, también presentamos la influencia de Akira Kurosawa en las obras audiovisuales contemporáneas y posteriores a su preciada filmografía: de La guerra de las galaxias de George Lucas al Kill Bill I de Quentin Tarantino, pasando por Cuatro confesiones de Martin Ritt, Los siete magníficos de John Sturges o Por un puñado de dólares de Sergio Leone, remakes de Rashomon (1950), Los siete samuráis (1954) y El mercenario (1961), respectivamente.

120 dibujos originales –venidos especialmente desde Japón y reproducidos en un bello catálogo–, cuya exhibición ha sido posible por el esfuerzo de Alhóndiga Bilbao, la colaboración de HoriPro y el apoyo de Japan Foundation y Casa Asia, y el patrocinio de Infiniti. Dibujos realizados por el propio Kurosawa que son origen y síntesis constructiva de su obra cinematográfica: una partitura plástica que prefigura el rodaje de la imagen en movimiento, y que ahora ponemos al alcance y contemplación de los cinéfilos y del gran público nacional.


(Esta exposición especializada, y al mismo tiempo popular, tuvo gran acogida mediática en cadenas televisivas, radios y periódicos del país. AlhóndigaBilbao, Plaza Arriquibar, 4. Bilbao. De martes a domingo. Entrada: 3 €. Catálogo: 30 €. Estará abierta hasta el 30 de enero de 2011) .

lunes, noviembre 15, 2010

LOS "STORYBOARDS" DE KUROSAWA, EN BILBAO

(Kurosawa Production, bajo licencia exclusiva de HoriPro, Inc.)


Este año 2010 se conmemora el centenario del nacimiento de Akira Kurosawa (1910-1998). Con este motivo, se ha organizado en España una exposición titulada La mirada del samurái: los dibujos de Akira Kurosawa, en Alhóndiga Bilbao


Este nuevo Centro de Ocio y Cultura vasco quiere rendir homenaje al famoso cineasta japonés presentando una propuesta multidisciplinar, a través de la cual se dará a conocer todas las facetas artísticas de este gran referente del cine del siglo XX.
La exposición es una iniciativa del Centre d’Investigacions Film-Història (Universitat de Barcelona) –organizador del Año Kurosawa 2010– y de cultural affairs, con la colaboración de Casa Asia, HoriPro, Japan Foundation y el patrocinio de Infiniti y Ayuntamiento de Bilbao.
Denominado en su propio país “el Emperador” del cine japonés, Akira Kurosawa es el maestro que dio a conocer la cinematografía nipona en el mundo occidental. Nacido en Tokio, era descendiente de samuráis, estudió Bellas Artes en su ciudad natal y comenzó dedicándose a la pintura. En 1936 ingresó en los estudios cinematográficos Toho, donde comenzó a trabajar como guionista y más tarde ayudante de Kajiro Yamamoto. Debutó como realizador en 1943, en plena Segunda Guerra Mundial.La crítica ha reconocido en él a un gran creador, de eminentes cualidades formales y honda temática existencial. Su obra posee, en efecto, profundidad filosófica, una sólida y original construcción dramático-expresiva y un estilo riguroso accesible también para públicos no orientales. Esa singular distinción estética hizo de Kurosawa durante muchos años una de las cumbres del cine de su país, incluso tras la aparición de la “nueva ola” japonesa.
ADMIRADOR DE VAN GOGH
Aunque tachado en ocasiones de sentimental y reaccionario a causa de ciertos rasgos nacionalistas, el maestro nipón supo realizar una síntesis ejemplar de elementos plásticos y escénicos del teatro Noh y Kabuki con otros psicológicos y sociales. Estos elementos se caracterizan por sus vigorosos y fuertes concepciones pictóricas, que también nos da una pista de su admiración por Vincent van Gogh, a quien dedicó un homenaje en un episodio de Los sueños.
Si en buena medida Akira Kurosawa llegó a ser más universalmente reconocido que otros directores clásicos japoneses –Kenji Mizoguchi, Hiroshi Inagaki, Kaneto Shindo, Masaki Kobayashi, Teinosuke Kinugasa, e incluso Yasujiro Ozu– fue entre otras cosas por su excelente conocimiento de la técnica cinematográfica, con gran dominio del sentido del ritmo, del montaje corto, de la expresividad del blanco y negro y del color y de la propia tradición teatral. Su obra ha influido tanto a jóvenes autores japoneses como a los cineastas americanos (John Sturges, Martin Ritt, Francis Ford Coppola, Martin Scorsese, Steven Spielberg, George Lucas) y europeos (Sergio Leone).
Su primera obra maestra, Rashomon (1950), que ganó el León de Oro del Festival de Venecia, tuvo un remake hollywoodiense en 1964 (Cuatro confesiones de Martin Ritt), supuso prácticamente la revelación de un gran cine japonés, al que hasta entonces se suponía sólo dedicado a historias de samuráis. Con Rashomon obtuvo también el Oscar de Hollywood a la Mejor Película Extranjera.
Llegarían después otros filmes que se hicieron populares en todo el mundo gracias a su genio creador: Los siete samuráis (1954), que volvió a ganar en Venecia y asimismo tuvo un remake norteamericano en 1960 –Los siete magníficos de John Sturges– igual que El mercenario (Yojimbo, 1961) lo tuvo con Por un puñado de dólares de Sergio Leone en 1964; Trono de sangre (1957), su adaptación de Macbeth; El infierno del odio (1963), que relata un drama urbano; y... Barbarroja (1965), interpretado por el gran Toshiro Mifune. Pero seguramente fue la magistral Vivir (Ikiru, 1952), soberbia meditación sobre la vida y la muerte, la que situó a Akira Kurosawa entre los grandes humanistas del cine (Chaplin, Orson Welles, Bergman, John Ford...). En esta obra, que en el referéndum de 1962 fue seleccionada entre las Diez Mejores de la Historia del Cine, apunta ya una visión desesperanzada de la condición humana, una postura existencial no trascendente que sin embargo reafirma el compromiso moral con los demás seres humanos.
El pesimismo que le atenazaba como autor acabaría conduciendo al maestro Kurosawa al callejón sin salida de Dodes’ka-den (1970), filme amargo cuya angustia comunica al espectador, o a un cierto panteísmo en el caso de Dersu Uzala (1975). En los últimos años de su vida, arruinado como productor, pareció haberse recuperado –también anímicamente– en una serie final de magistrales películas: Kagemusha. La sombra del guerrero (1980), producida por Francis F. Coppola y George Lucas –cuya Guerra de las galaxias (1977) está basada en La fortaleza escondida (1958), donde evocaba el Japón feudal del siglo XVI–; Ran (1985), su original adaptación de El Rey Lear shakespeariano; y el testamento cinematográfico que representa Los sueños de Akira Kurosawa (1990), coproducida por Steven Spielberg. En este prodigioso filme el maestro nipón acaso aceptó la Muerte como punto final, al tiempo que condenaba al Hombre por el Mal que había hecho al Mundo actual en nombre del Progreso. Por eso se aferró a la vida excluyendo otra clase de perpetuidad en la que no creía. Akira Kurosawa se movió, por tanto, dentro de una espiritualidad que combinaba el budismo zen con el sintoísmo. Aun así, antes de despedirse del cine, se abrió a cierta trascendencia al visionar la obra de otro maestro del Séptimo Arte, el iraní Abbas Kiarostami.
Por todo ello, con los especialistas Andrés Expósito, Carlos Giménez Soria y Jordi Puigdomènech, autores del libro Akira Kurosawa. La mirada del samurái (Madrid, Ediciones JC, 2010), editado también para ese evento, y el valioso asesoramiento de los historiadores James Goodwin y Aldo Tassone, tuvimos la feliz idea de organizar este Año conmemorativo sobre su entrañable figura, en el cual se han implicado 26 entidades y 12 ciudades españolas, con ciclos de conferencias y proyecciones de su filmografía. El ministro de Educación, Ángel Gabilondo, aceptó la presidencia de honor. Actividades nacionales que tienen su eje en la exposición de los dibujos del maestro Kurosawa.
Es una muestra excepcional que reúne storyboards de sus últimas películas, carteles, vestuario, conferencias, talleres y proyecciones de algunas de sus mejores obras. Comienza su recorrido en Bilbao, siendo la primera sede que acoge esta exposición. Bellos storyboards preparativos de sus últimos filmes que funden la compleja iconografía zen con las vanguardias artísticas occidentales de principios del siglo XX que tanto admiraba: Van Gogh, Renoir, Cézanne, Chagall.
120 dibujos originales de Akira Kurosawa –venidos especialmente desde Japón–, que son origen y síntesis constructiva del cine de Kurosawa: una partitura plástica que prefigura el rodaje de la imagen en movimiento, y que ahora ponemos al alcance y contemplación de los cinéfilos y del gran público español.

(Publicado en ACADEMIA. Revista del Cine Español, núm. 173, diciembre 2010, pp. 78-79; y, algo más breve, en ABC cultural, 13-XI-2010, pp. 36-37).

lunes, noviembre 01, 2010

"100 DOCUMENTALES PARA EXPLICAR HISTORIA"


Acaba de aparecer en las librerías este nuevo libro de cine. Reproducimos la reseña aparecida en ABC y la crónica de su presentación en la Universitat Internacional de Catalunya (UIC)


MIRAR LA REALIDAD

Por Juan Ignacio García Garzón

La ficción y la mirada documental han marcado en latidos paralelos el pulso del cine casi desde que los Lumière patentaron su invento en 1894. Superada la mera sucesión de imágenes en movimiento, ambas vías comparten estrategias narrativas y las acomodan a sus propósitos, de tal marea que lo documentales vienen a ser aproximaciones creativas -y con frecuencia críticas- a la realidad.

Josep Maria Caparrós, Magí Crusells y Ricard Mamblona abordan cómo este género tan diverso y tan en auge explica la Historia, y trazan su historia a través de cien títulos significativos, sin ánimo de teorizar ni aspiraciones exhaustivas. Su objetivo es dar a conocer esta forma cinematográfica y sus principales autores, de ahí su estructura de catálogo cronológico enriquecido con reseñas y notas informativas.

El subtitulo del volumen, De Flaherty a Michael Moore, da cuenta de los amplios márgenes temporales en los que se mueve, dividido en dos grandes apartados, "Los grandes clásicos y películas modernas" e "Historia de España contemporánea". La limitación a un centenar de títulos explica algunas ausencias (Sokurov, Farocki, Depardon...), pero no es óbice para que este trabajo atractivo, documentado y bien organizado sea indispensable material de consulta para cinéfilos y estudiosos.

J. M. CAPARRÓS LERA, MAGÍ CRUSELLS y RICARD MAMBLONA: 100 documentales para explicar Historia. Alianza Ediorial, Madrid, 2010. 262 páginas, 18,50 euros ****

(Publicado en ABC Cultural, 30-X-2010, p. 20)



UN LLIBRE QUE FA JUSTÍCIA AL GÈNERE DOCUMENTAL

Per Jaume Figa

El professor de la Facultat de Ciències de la Comunicació i crític literari, Sergi Doria, va presentar ahir al Saló de Graus el llibre 100 documentales para explicar Historia. De Flaherty a Michael Moore, de Josep Maria Caparrós, Magí Crusells i Ricard Mamblona, aquest últim professor de la UIC.

En aquest llibre, publicat per Alianza Editorial, els autors seleccionen un centenar de documentals, gairebé tots obres mestres de la cinematografia i algunes autèntiques pel·lícules de culte, que permeten conèixer la història de les diverses cultures que coexisteixen al nostre món. Des dels inicis del documental als anys 20 fins a l'actualitat.

En la presentació, Doria va explicar que el documental és un gènere cada vegada més hegemònic: un gènere que està guanyant autoritat i que avui en dia és molt respectat. Doria va assegurar que 100 documentales para explicar Historia és un llibre pràctic i útil, tant per a professors, com per a historiadors o amants del Setè Art.

Així, en aquesta obra es troben peces de clàssics com Nanuk, el esquimal (1922), Berlín, sinfonía de una gran ciudad (1927) o El hombre de la cámara (1929); sense oblidar obres d’altres grans directors com John Grierson, Jean Vigo o Leni Riefenstahl; films de guerra com The Battle of Midway (1943) o Let There Be Light (1945); o pel·lícules que van marcar un estil cinematogràfic com Chronique d’un été (1961) o Titicut Follies (1967).

Josep Maria Caparrós, professor d'Història Contemporània i Cinema de la UB, ha aportat sobre tot els clàssics de l'obra; Magí Crusells, expert en cinema i Guerra Civil espanyola, quasi la trentena de ressenyes sobre cinema espanyol; i Ricard Mamblona, professor i director de cinema documental, aquells «tresors» que mereixen un lloc en la història del documental. Caparrós, Crusells i Mamblona: tres generacions diferents per explicar la història des de tres estils diferents que amenitzen la lectura.

Segons Doria, es tracta en definitiva d'un llibre que torna al gènere del documental el lloc que mereix
(http://www.newsuic/, 25-X-2010)

jueves, octubre 14, 2010

PELÍCULAS RECOMENDADAS (15)

Michael Douglas es también el protagonista de la segunda parte de Wall Street
(Oliver Stone, 1987)

Nuevo listado de filmes de estreno, que recomiendo para los buenos aficionados (por orden alfabético):

- ASTRO BOY
- BLOOD MONEY. EL VALOR DE UNA VIDA
- BRIGHT STAR
- GRU. MI VILLANO FAVORITO
- MIS TARDES CON MARGUERITTE
- ORIGEN
- TOY STORY 3
- LA ÚLTIMA CIMA
- VISIÓN
- VIVIR PARA SIEMPRE
- WALL STREET: EL DINERO NUNCA DUERME

sábado, septiembre 04, 2010

WOODY ALLEN, OTRA VEZ


El famoso cómico y director neoyorquino acaba de estrenar su nueva película, Conocerás al hombre de tus sueños (2010), una aparente comedia de enredo que acaba en tragedia. Otra vez se asoma sarcásticamente para analizar y moralizar sobre la condición humana


Ciertamente, Woody Allen insiste, una y otra vez, en los mismos temas. Algunos críticos han afirmado que su último filme sabe a déjà vu. Como todos los maestros del cine, se repite continuamente: parece que siempre está haciendo la misma película. Pero no es así.

El cineasta estadounidense indaga de nuevo sobre las razones por las que se mueven sentimentalmente muchos ciudadanos contemporáneos; esta vez enclavados en Londres –como en su anterior trilogía, ya comentada, tras su fallido paréntesis en Barcelona–, pero con mentalidad muy próxima al mundo de su anterior película (Si la cosa funciona), donde retrata con mayor tino a los intelectuales judíos de la Gran Manzana.

No sé si cuando Allen sale del microcosmos de Manhattan acierta. Pero lo que sí hace es bucear sobre las incertidumbres de la sociedad actual a través de diversos personajes familiares. Aquí su alter ego es Anthony Hopkins, un septuagenario como él, que se divorcia de su mujer y se casa con una joven e inculta prostituta. Asimismo, la hija de ambos (espléndida la ascendente Naomi Watts) se prenda de su jefe, el director de una galería de arte londinense que encarna Antonio Banderas, y se divorcia de su infiel marido, que se va con una vecina jovencita, para darle “calabazas” aquél con su amiga pintora. Al final, la madre –que se cree a una pitonisa y piensa que ha sido reencarnada– se casará de nuevo con un bibliófilo viudo. De ahí que un reconocido colega catalán resumiera la trama así: “De no existir previamente, Se infiel y no mires con quién sería el título adecuado para este catálogo de adulterios e infidelidades, donde nadie (y la fauna es, como siempre, nutrida) escapa del pecado”. (Jordi Batlle Caminal, “Deliciosamente ácida”, en La Vanguardia, 27-VIII-2010, p. 30).

En fin, todo un triste panorama humano lleva a Woody Allen a replantearse la vida con un tono moralizante, que se acentúa en la medida que se ha hecho mayor: 74 años. El propio gran creador norteamericano se defiende diciendo: “Se puede decir que me ha salido una película triste. Porque de todos los personajes, sólo son felices los que se engañan a sí mismos”.

Y continúa, sintetizando su voluntad de expresión con estos términos: “Se puede llegar a la conclusión de que nada tiene sentido, y que no vale la pena vivir. Como yo a veces. Pero si ahora me pone una pistola en el pecho –contestó a un crítico en la rueda de prensa del Festival de Cannes, donde presentó You will meet a tall dark stranger, título original de esta penúltima obra (pues acaba de rodar otra cinta en París)–, yo insistiría para que no apretara el gatillo. Queremos vivir, a pesar de todo. Por eso pienso, y así lo explica el filme, que son más felices los que creen en algo: los que piensan que la vida tiene sentido”.

Allen vuelve a las tres constantes de siempre: sexo-amor, muerte-Más allá y Dios. Y aunque está algo más comedido explícitamente en la primera, aborda la segunda con cierta frivolidad, e insiste en la tercera, que parece ser su preocupación a medida que se acerca su futuro deceso. Veamos, si no, estas declaraciones: “Una vez tuve una larga charla sobre espiritualidad con uno de los grandes predicadores de mi país y al final me dijo: “Woody, aunque no fuera cierto, yo seguiría creyendo lo mismo porque soy más feliz”. Y decía al periodista: “Y ¿sabe qué? Creo que tenía razón. Son más felices los que creen en algo, en Dios, en los alimentos macrobióticos o en las enseñanzas del new age, a las que tan aficionados son en Estados Unidos”. Y en otra reciente entrevista, declaró:

“Yo me enfrento al misterio de la vida de forma extraña. Lo paso muy mal, y lo digo en serio. Sufro mucho, tengo mucha ansiedad y miedo y estoy realmente confuso. Y combato todo esto lo mejor que puedo; por eso trabajo mucho. Me ayuda y me distrae de los problemas reales. Cuando trabajo, mis problemas se centran en los actores, el guión, el vestuario... problemas más bien fútiles que, si no funcionan, tampoco sucede nada catastrófico. Cuando estoy en mi casa, pienso: ¡Dios mío, la vida es corta, terrible y triste y yo soy viejo!”.

Conocerás al hombre de tus sueños está brillantemente realizada. Se nota que hay un maestro tras la cámara: apenas se observa el tomavistas, los primeros planos y las miradas son claves en la narración y, sobre todo, la dirección de actores es excelente: un reparto coral, con montaje alternante, que capta al espectador. No obstante, el relato no entusiasma; logra interesar pero no arrastra, y tampoco está exento de cierta frialdad. Como si Allen no estuviera demasiado de acuerdo con la postura de cada cual. Eso me evoca una de sus frases humorísticas, que reproducía en mi libro Woody Allen, barcelonés accidental. Solo detrás de la cámara (2008): “Hoy en día, la fidelidad sólo se ve en los equipos de sonido”.

Por tanto, el tema de la infidelidad matrimonial aparece constantemente en esta película, como en algunas anteriores producciones. Recordemos que él mismo ha tenido cinco mujeres: tres esposas y dos parejas, sus antiguas "musas" y actrices Diane Keaton y Mia Farrow. En la antes citada entrevista, este viejo maestro del Séptimo Arte manifestaría con toda sinceridad su postura existencial:

“Es duro envejecer. Nadie quiere admitir que ya no es joven, pero el peligro es llegar a perder la cabeza por ello, el equilibrio mental. El ego masculino puede cegar y, literalmente, llegar al extremo de lo que le sucede a Alfie (Anthony Hopkins). El cree que por cambiar de mujer, comprarse un coche deportivo y practicar deporte va a evitar lo inevitable. Lamentablemente, no es así. Pero hay que admitirlo: envejecer es terrible. No encuentro ninguna ventaja. No te vuelves más listo, ni más sabio ni más amable. No sucede nada bueno. La espalda te duele más, tienes más indigestiones, pierdes vista y oído...”. Y concluye:

“Vamos por la vida de forma frenética y caótica, corriendo y chocándonos los unos contra los otros con nuestras aspiraciones y ambiciones, haciéndonos daño y cometiendo errores. En cien años ya no quedará nadie que nos haya conocido y todos los problemas, las crisis económicas, los adulterios y demás, no tendrán importancia. Eso: todo es furia y ruido y, al final, no significa nada. Mi filosofía de la vida es trágica y gris”. (Cfr. Cristina Carrillo, “La única forma de ser feliz es negar la realidad” (Entrevista con Woody Allen), en Magazine de ABC, núm. 1190, 15-VIII-2010, pp. 16-23).

En este sentido, cita la célebre frase de William Skakespeare con la que abre el filme en voz en off, y que completa dice: “La vida no es más que una sombra en marcha; un mal actor que se pavonea y se agita una hora en el escenario y después no vuelve a saberse de él: es un cuento contado por un idiota, lleno de ruido y furia, que no significa nada”. (Macbeth, acto V, escena V). Una obra del año 1606, de este gran maestro de la Literatura renacentista, que su discípulo Allen evoca ahora en una tragedia contemporánea, la cual entronca “con el clasicismo más puro –en palabras del referido Batlle Caminal– y la delicada escena de la joyería con Banderas y Watts, por ejemplo, podría pertenecer a una comedia sofisticada de George Cukor o Preston Sturges”.

Estamos, en definitiva, ante una obra cinematográfica un tanto menor, con diálogos y momentos muy inspirados, pero que no alcanza la singular genialidad artística de la que antaño hiciera gala Woody Allen.

domingo, agosto 01, 2010

DOS ESPLÉNDIDOS DOCUMENTALES: "MARÍA Y YO" y "LA ÚLTIMA CIMA"



Este verano se han estrenado otros documentales excelentes, realizados por cineastas españoles, que valen la pena visionar


En efecto, el dibujante Miguel Gallardo y su hija María, de 12 años, son los protagonistas de una película de no ficción que ha centrado el interés del gran público: María y yo (2010), de Félix Fernández de Castro.
Miguel Gallardo es un reconocido dibujante e ilustrador barcelonés –Premi Nacional del Còmic de la Generalitat–, creador de “Makoki”, personaje de un cómic underground de los ochenta, que ha saltado al arte de las imágenes en movimiento con esta biografía de su hija, autista.
Combinando los dibujos y viñetas con el relato documental, Fernández de Castro ha puesto en escena una gran historieta autobiográfica –como si de un tebeo se tratara–, aprovechando la semana de vacaciones que pasó Gallardo con su hija, en Canarias. Esa aproximación humana al mundo del autismo y el cariño familiar resultan impresionantes, hasta incidir hondamente en el ánimo del espectador.
Como escribió el crítico Lluís Bonet Mojica –que califica a María y yo como sencilla, compleja y brillante–, “la película transmite optimismo, amor y el mensaje de que la esperanza puede ser una realidad en sí misma. Una realidad construida en estos cuadernos de Miguel Gallardo donde los dibujos se transforman en un alentador diario visual (...). Pocas veces la vida, el cine y los sentimientos se habían expresado con tan arrebatadora espontaneidad. Y con tanto sentido del humor/amor. Dos términos aquí nada antitéticos. No se pierdan –termina este gran colega de La Vanguardia– tan maravilloso diario sobre realidades hasta hoy sólo imaginadas” (16-VII-2010).
Únicamente hay que oír hablar a la madre, May Suárez, y ver el cariño y paciencia del padre, para comprender la felicidad de Marieta Gallardo dentro de ese mundo autista al que ahora podemos acercarnos gracias al género documental.

Por otra parte, el cineasta Juan Manuel Cotelo (Madrid, 1966), que debutó en 1998 con El sudor de los ruiseñores, también nos ha dado otra lección por medio de un relato biográfico, que da un salto aún más trascendente. Narra la trayectoria del sacerdote Pablo Domínguez, que murió a los 42 años escalando el Moncayo.
Pero no piense el lector-futuro espectador de La última cima (2010) que se trata de una película carca, sino del sencillo testimonio de una vida entregada a los demás. Como dice el realizador madrileño -a quien conocí cuando trabajada en EditMedia-, “Pablo era un cura listo, guapo y simpático que tuteaba a Dios”. Personalmente, lo pude comprobar cuando me sorprendió con una de sus famosas pláticas al entrar en una iglesia de Barcelona.
De Pablo Domínguez hablan sus amigos, familiares y almas a las que dirigía espiritualmente, e incluso varios obispos, a lo largo del documental. Una película excelente y nada ambiciosa, que presenta el propio Cotelo dirigiéndose al espectador. Además, se combinan esos testimonios con declaraciones en plena calle de distintas personas entrevistadas sobre el sacerdocio hoy.
El doctor Domínguez fue decano de la Facultad de Teología de San Dámaso y ha dejado huella en muchas almas, que reconocen ante la cámara su heroísmo en lo cotidiano, su gran generosidad y su amor a la libertad.
Por eso, La última cima se ha transformado en un fenómeno mediático, como ha reconocido la misma Academia del Cine Español. También lo pude comprobar cuando visioné este muy recomendable documental, al que cada día acude numeroso público a quien se le saltan las lágrimas como me ocurrió a mí.

Sin duda, ver María y yo y La última cima nos harán reflexionar sobre el sentido de la vida, su valor y el Más allá, y saldremos mejores del cine.

sábado, julio 03, 2010

PELÍCULAS RECOMENDADAS PARA ESTE VERANO'10


ALICIA EN EL PAÍS DE LAS MARAVILLAS (USA, 2009), de Tim Burton, con Mia Masikowska, Johnny Depp y Helena Bonham-Carter. Color - 110 minutos.
La famosa novela de Lewis Carroll, llevada de nuevo a la pantalla por la factoría Disney, pero bajo la dirección vanguardista del siempre innovador Tim Burton. La película conecta con la imaginería infantil y puede gustar también al público adulto que se deje arrastrar por el onírico relato.

AVATAR (USA, 2009), de James Cameron, con Sam Worthington, Zoe Saldana y Sigourney Weaver. Color – 164 minutos.
Uno de los grandes éxitos taquilleros de la nueva revolución tecnológica que supone el cine en tres dimensiones. Aunque el espectáculo tiene más garra en ese sistema, interesará especialmente a los amantes del género fantástico y de ciencia-ficción, o al gran público que no sea demasiado exigente con su tópico contenido ecologista y de New Age. El 3D puede ser el futuro del Séptimo Arte.

CINCO MINUTOS DE GLORIA (GB-Irlanda, 2009), de Oliver Hirschbiegel, con Liam Neesson y James Nesbitt. Color - 90 minutos.
Nueva película sobre el conflicto político nord-irlandés, pero ahora visto desde el punto de la Fuerza de Voluntarios del Ulster. Treinta años después de un asesinato a sangre fría en venganza de los extremistas protestantes contra el IRA, verdugo y víctima se van a enfrentar a través de un reality show. Es un filme pacificador, que gustará primordialmente a los interesados por tal tragedia nacionalista.

EL CONCIERTO (Francia-Italia-Rumanía-Bélgica, 2009), de Radu Mihaileanu, con Aleksei Guskov y Mélanie Laurent. Color - 119 minutos.
Original parodia del comunismo ruso, realizada por uno de los cabezas de fila del nuevo cine rumano, que posee abundantes dosis de humor del absurdo y toques surrealistas. Se trata de una comedia melodramática, bastante emotiva y optimista, asimismo dirigida a los amantes de la música clásica.

EN TIERRA HOSTIL (USA, 2009), de Kathlyn Bigelow, con Guy Pierce y Ralph Fiennes. Color - 122 minutos.
Impresionante y dura película denunciatoria de la Guerra en Oriente Próximo, que narra la vida cotidiana de una brigada estadounidense encargada de la desactivación de bombas en zonas de combate. Se llevó los principales Oscar de 2009, entre ellos el de Mejor dirección: Kathlyn Bigelow es la primera mujer que gana la preciada estatuilla de Hollywood como realizadora.

EL ERIZO (Francia, 2009), de Mona Achache, con Josiane Balasko, Garance Le Guillermic y Togo Igawa. Color – 95 minutos.
Se trata de la puesta en imágenes de un best-seller galo, La elegancia del erizo, de Muriel Barbery. Perfectamente interpretada por la veterana Josiane Belasco, es una película llena de sensibilidad y valores humanos, que ha batido el record de taquilla en Francia. Puede servir para debates de cine-forum.

EL ESCRITOR (GB-Alemania-Francia, 2010), de Roman Polanski, con Ewan McGregor, Kim Cattrall y Pierce Brosnan. Color - 130 minutos.
Magistral película del discutido Roman Polanski –que terminó el montaje desde la prisión suiza–, que traslada a la pantalla la novela de Robert Harris, The Ghost Writer, con gran precisión fílmica. Gustará especialmente a los amantes del género thriller, así como a los interesados por los temas políticos de actualidad.

GREEN ZONE. DISTRITO PROTEGIDO (USA, 2009), de Peter Greengrass, con Matt Damon, Greg Kinnear y Brendan Gleeson. Color - 118 minutos.
Tras la trilogía de Bourne, director y protagonista vuelven a unirse para dar a luz otro digno filme comercial. Con un ritmo trepidante, pone el dedo en la llaga de la reciente Guerra de Irak. Película políticamente comprometida, está en la línea de la "oscarizada" En tierra hostil, pero resulta menos dura.

INVICTUS (USA, 2009), de Clint Eastwood, con Morgan Freeman y Matt Damon. Color - 123 minutos.
El veterano Eastwood vuelve a demostrar que sigue en forma como director. Después de Gran Torino, con la que se despidió del cine como actor, nos vuelve a sorprender con un famoso episodio de la presidencia de Nelson Mandela, cuando en el Mundial de Rugby de 1995 Sudáfrica consiguió la copa del mundo. Gustará mucho a los aficionados a este deporte. Posee también grandes valores humanos.

KATYN (Polonia, 2007), de Andrzej Wajda, con Artur Zmijewski y Maja Ostaszewska. Color – 118 minutos.
Con dos años de retraso ha llegado la última realización del maestro Wajda, que denuncia la tristemente célebre matanza de los bosques de Katyn, atribuida a los nazis y cometida por la URSS durante la II Guerra Mundial. Es un testimonio estremecedor; pues el padre del realizador fue uno de los oficiales asesinados.

EL PEQUEÑO NICOLÁS (Francia, 2009), de Laurent Tirard, con Kad Merad, Valérie Lemercier y Sandrine Kiberlain. Color - 93 minutos.
Basado en la obra de René Goscinny y Jean-Jacques Sempé, narra las travesuras del niño Nicolás y sus amigos, junto a otras historietas secundarias. Muy bien interpretada, es un filme amable y divertido, dirigido al público infantil pero que también gustará a los mayores.

martes, junio 22, 2010

"LA BOMBA DEL LICEU", OTRO DOCUMENTAL HISTÓRICO DE VALÍA


Este documental catalán se mantiene con éxito cartel. Debido a su interés histórico y artístico lo comentamos a continuación


Barcelona, finales de siglo XIX-principios del XXI. El 7 de noviembre de 1893, el anarquista Santiago Salvador lanza dos bombas a la platea del Gran Teatre del Liceu, durante el segundo acto de Guglielmo Tell, de Rossini. Pero sólo explota una, y mueren 20 personas, entre los numerosos heridos. Poco más de un siglo después de este célebre atentado, diversos especialistas reflexionan sobre aquel histórico suceso; al igual que los alumnos de un instituto situado en la misma plaza en que se hacían ejecuciones públicas. Asimismo, se conecta el atentado de 1893 con la ocupación del Liceu por parte de colectivos antisistema, el 25 de noviembre de 2005, en la inauguración de la temporada con otra ópera de Rossini: Semiramide.

Se trata de un nuevo documental del cineasta catalán Carles Balagué (Barcelona, 1949), reconocido ensayista (autor de libros como François Truffaut, Las mejores películas del cine negro, Películas clave del cine musical), crítico en la revista Dirigido y empresario-programador de los cines Méliès, que se dedica también a la realización desde el año 1977. Tras debutar con sendos cortometrajes cinéfilos, Lliçó accelerada de cinema y La tragèdia quotiniada d’un acomodador de cinema que un dia va descubrir la cinefília, pronto se transformaría en productor, guionista y director de sus propios largos argumentales: Denver (1980), Viva la Pepa (1981), Adela (1982), El amor es extraño (1988), Las apariencias engañan (1991), Mal de amores (1992) y Asunto interno (1995). Y en este siglo, cambiaría de rumbo, realizando cuatro filmes documentales: La Casita Blanca. La ciudad oculta (2002), De Madrid a la Luna (2006), Arropiero, el vagabundo de la muerte (2008) y la presente película de no ficción.

Estamos, por tanto, ante un autor prolífico y comprometido, que ahora ha recuperado la memoria histórica de una ciudad y de la sociedad barcelonesa con notable ingenio creador. Aunque obviamente carece de imágenes de ese atentado –pues el Cinematógrafo aún no había nacido–, combina las entrevistas, con fotografías y documentales de la Barcelona de aquellos años, e incluye la evocación que hiciera de la bomba del Liceu el cineasta José Luis Sáenz de Heredia, en Mariona Rebull (1947), una película basada en la famosa novela de Ignacio Agustí sobre una típica familia catalana: los Rius.

Sin embargo, veamos cuál es la voluntad de expresión de Carles Balagué, según sus declaraciones a Bernat Salvà dos días antes del estreno (que traduzco del catalán): "Es muy difícil ubicar dentro de un mismo espacio dos clases en lucha en aquel momento, como era la burguesía ilustrada, esclavista, que había hecho dineros en las colonias, y un proletariado maltratado, que vivía en unas condiciones de vida muy adversas. Estamos en 1893, en aquel momento se está produciendo un cierto movimiento por parte del proletariado, y el anarquismo tiene mucho predicamento. Es muy difícil explicar lo que es ahora Barcelona sin referirse a la bomba del Liceu. Además del componente de lucha de clases, (el anarquismo) también se enraizó en Barcelona porque existe un rechazo a la disciplina de los partidos. Esta rauxa que tienen los catalanes, este individualismo tan marcado, nos acerca al anarquismo. El individualismo del catalán, que siempre quiere ir por libre, hace que el anarquismo le vaya como un guante". (Cfr. Entrevista a Carles Balagué, en Avui, 10-III-2010, p. 36).

La bomba del Liceu me ha interesado por el agudo retrato que ofrece de una ciudad y de la evolución de la sociedad barcelonesa en este último siglo. Todo ello, a través de las reveladoras manifestaciones de una acertada selección de expertos, que analiza las mentalidades de aquella convulsa época. Los lúcidos comentarios del novelista Eduardo Mendoza, del crítico de ópera Roger Alier –compañero en la Universitat de Barcelona–, del periodista Fernando González Ledesma o del cronista de la Ciudad Condal Lluís Permanyer, por no citar más, ofrecen testimonios de gran valor histórico y obligan a la reflexión crítica del espectador.

Por otra parte, Carles Balagué revisa muy bien, sin retóricas de ningún tipo, la tensión social y los diversos episodios que llevaron a que Barcelona se conociera con el sobrenombre de Ciutat de les Bombes, porque también se cuenta el caso de Joan Rull –un confidente anarquista, que cobraba del Gobernador Civil un sueldo por descubrir quién ponía las bombas, ¡y resultaba que las ponía él!–; al mismo tiempo que evidencia la fascinación que aún provoca la capital catalana a la gente de fuera. O cómo aquella histórica plaza -hoy denominada Folch i Torres- y la ejecución de Santiago Salvador inspiró el famoso cuadro de Ramon Casas.

Con todo, todavía más interesante resulta el debate de los alumnos inmigrantes del instituto situado en ese mismo lugar, que discuten con vehemencia y libertad sobre ese hecho. Como reconoce el mismo Balagué, esta secuencia está directamente inspirada en la película francesa La clase (Laurent Cantet, 2008), pero con las características propias del entorno del Raval barcelonés.

Asimismo, el cineasta catalán conecta el atentado del año 1893 con la ocupación del Liceu del 2005 por parte de un grupo de okupas de Barcelona, que se presentaron con el objetivo de protestar contra la especulación urbanística del distrito de Ciutat Vella. Carles Balagué lo sintetiza así en la citada entrevista: "Es un referente de lo que significa el Liceu para la ciudad: el Liceu siempre será la catedral de la burguesía, su espacio. El Liceu tiene una memoria que es la memoria de la burguesía de Barcelona".

Por último, también resultan reveladoras las reflexiones sobre la pena de muerte que hacen los alumnos del referido instituto Milà i Fontanals, o la defensa de un chico acerca del lanzamiento de la bomba; al igual que el enfrentamiento entre el discurso oficialista del Liceu y la gente que explica anécdotas sobre amantes y otros relatos significativos, como el espectáculo de las ejecuciones públicas a garrote vil, o el texto del diario del conserje –un libro de actas–, que se lee al final: “la casa no sufrió desperfecto alguno”.

Sin duda, si alguien quiere saber más sobre la sociedad barcelonesa de este período modernista, La bomba del Liceu le aportará datos históricos de enorme interés.

sábado, mayo 29, 2010

"LOURDES", EXCELENTE DOCUMENTAL FICCIONADO


Coincidiendo con el inicio del centenario de “L´Hospitalitat de la Mare de Déu de Lourdes de Barcelona, Sant Feliu de Llobregat i Terrassa”, se ha estrenado en España un documental ficcionado sobre el famoso Santuario francés, que el año 2008 celebró su 150 aniversario.



Se trata de un importante filme testimonial, que retrata el ambiente de Lourdes con enorme respeto, desde la laicidad y evitando todo atisbo de beatería o desmitificación religiosa. Me explicaré brevemente, también con las declaraciones de su realizadora, la cineasta austriaca Jessica Hausner (Viena, 1972).

El relato está centrado en una peregrinación y protagonizado por una joven enferma de esclerosis, postrada en una silla de ruedas, que parece resignada a su suerte y se observa desde fuera. Viaja con una expedición que encabeza una abnegada guía, asistida por jóvenes enfermeras y los familiares y las cuidadoras de los pacientes. Asimismo, todos conviven con los sacrificados miembros de la Orden de Malta, algunos un tanto escépticos, pero atentos a flirtear con las bellas enfermeras. También la presencia de un sacerdote que viaja con el grupo y los funcionarios del Santuario forman parte de esta narración coral.

Hasta aquí, no parece pasar nada; es simplemente la vida cotidiana de Lourdes, con el ir y llegar de los peregrinos, los oficios religiosos, las visitas a la gruta donde se apareció la Virgen a Bernadette Soubirous, la procesión de las antorchas, los baños en la piscina, etc. Pero, una noche, la protagonista –Christine (que encarna la actriz Sylvie Testud de forma natural y muy creíble)– se levanta de su lecho y deja la silla de ruedas ante el asombro de todos. Entonces, con la ayuda del sacerdote, empieza el examen de los médicos para testificar y validar el posible milagro.

Con cierto tono de ambigüedad, debido a su final abierto, la película profundiza en la psicología de las personas, en las reacciones de la joven sanada y de los otros pacientes y acompañantes, que se alegran y sienten envidia a la vez –¿por qué ella y no yo?–, o la anciana cuidadora que advierte que se convertirá en una inútil si la enferma ya no requiere su servicio. Todo esto está apuntado en la película y refleja muy bien la condición humana. Pero veamos cómo valora este film un crítico exigente:

“La guionista y directora austriaca Jessica Hausner cuenta la historia sin aspavientos ni histerismos, con claro respeto al hecho religioso –llama la atención la pausa casi reverencial con que se detiene en ceremonias como la bendición con el Santísimo y la procesión de antorchas, o en las visitas a la gruta–, y sin intención de persuadir o imponer un punto de vista acerca de lo que el espectador ve. Aunque abierta a múltiples lecturas, presenta en pantalla con naturalidad el presunto milagro. Y éste obliga a las preguntas habituales –cuya respuesta desde la fe no consuelan del todo–, acerca del sentido del dolor, del modo en que unos sufren y otros sanan, en lo que se diría capricho de Dios; no se entiende la lógica divina, el modo en que 'reparte' lo que toca a cada ser humano, su estruendoso silencio; e incluso el escándalo que sigue al milagro, las reacciones encontradas de los testigos, de alegrarse pero no del todo. La felicidad perfecta no existe, es una idea recurrente del film. Uno puede experimentar bienestar, pero resulta imposible afirmar cuánto durará aquello, si tras acabar una prueba no estará aguardando otra a la vuelta de la esquina”. (José María Aresté, “Milagro”, en DeCine21).

Rodada en escenarios naturales –con la autorización del obispo de Lourdes y Tarbes, Mons. Perrier–, esta pequeña joya cinematográfica opta por el realismo, y propone al aficionado a este tipo de temas un acercamiento al misterio. Al mismo tiempo, el film huye de las fáciles exaltaciones milagreras y también del laicismo imperante. La misma directora ofreció estas valiosas reflexiones sobre su intencionalidad y voluntad de expresión:

“Ante todo, yo tenía la idea de hacer una película sobre un milagro. Los milagros representan una paradoja, una fisura en la lógica que nos conduce hacia la muerte. Esperar un milagro es en cierto modo la esperanza de que todo va a terminar bien y de que hay alguien que vela por nosotros. He investigado mucho para encontrar el marco adecuado para contar la historia de un milagro y me he fijado en un caso concreto de Lourdes porque yo quería destacar el hecho de que los peregrinos se dirigen allí con la esperanza de vivir un milagro. Se podría pensar que un milagro siempre es positivo: supone la repentina curación de una persona paralizada. Sin embargo, durante mi búsqueda de historias de curaciones, he comprobado que las personas curadas han experimentado una recaída: el milagro no ha durado. Y en ello se encuentra un paralelismo con el lado arbitrario de la vida: algunas cosas nos parecen maravillosas, incluso milagrosas, y luego se convierten en horribles o simplemente triviales”.

Y concluye así su discurso Jessica Hausner: “Mantuvimos varias conversaciones con monseñor Perrier acerca de cómo representar Lourdes. También hablamos de milagros con algunos teóricos. Lo más interesante es que los propios dignatarios católicos son conscientes de la ambivalencia del milagro. Nosotros nos planteamos todas estas preguntas y la Iglesia debería aportar una respuesta. La cuestión del sentido de la vida está en el centro de mi película, pero también lo está en el centro de las reflexiones de la Iglesia”.

Me parece una postura honesta la acometida por la cineasta austriaca. Honrada en sus planteamientos y rigurosa en su sugerente puesta en escena. Con imágenes austeras, se podría decir que a la película no sobra ni falta un plano. Delicado y lleno de connotaciones, este excelente documental ficcionado refleja la idea de que no se puede encontrar una solución. La respuesta acaso está en el Más Allá.

Lourdes recibió el primer premio del Festival de Cine Europeo de Sevilla 2009 y fue galardonada como la Mejor película en el Festival Internacional de Cine de Viena. Y su gran protagonista, Sylvie Testud, no ha ganado el Oscar de Hollywood como hiciera su precedente –Jennifer Jones, la intérprete de La canción de Bernardette (1943), de Henry King–, pero posiblemente como aquélla pasará a la historia del cine mundial.

sábado, mayo 01, 2010

LA MEMORIA DE LA VIOLENCIA: "CINCO MINUTOS DE GLORIA"


Prácticamente, coincidiendo con el tercer coche-bomba del llamado IRA de la Continuidad que estalla en Irlanda del Norte, y a sólo tres semanas de las elecciones generales británicas, se ha estrenado una nueva película sobre las consecuencias de la violencia en el Ulster


Se trata de Cinco minutos de gloria (2009), de Oliver Hirschbiegel, el director de El hundimiento (2004). Si en este filme acerca de los últimos días de Hitler fue polemizado por su retrato un tanto atractivo del Führer, con la presente obra sólo ha recibido parabienes. Porque, ante todo, Five minutes of Heaven es una cinta honesta, que busca la reconciliación y el arrepentimiento, aunque no el olvido.

Lurgan (Irlanda del Norte), 1975. La legitimista Fuerza de Voluntarios del Ulster (UVF) exige la venganza contra los militantes del IRA. Un líder protestante, Alistair Little, de 16 años, pretende obtener su “bautismo de sangre” matando a un joven obrero católico, que no pertenece al hoy escindido e histórico grupo nacionalista. (Cfr. mi libro La cuestión irlandesa y el IRA: una vision a través del cine, Valladolid: Fancy, 2003). El asesinato lo presenciará su hermano, un niño de once años, que conservará el afán de venganza. 30 años después, cuando ya ha salido de la cárcel el arrepentido Alistair –ahora un profesional importante–, un “reality show” intentará enfrentar a los dos en un programa dedicado a la reconciliación y el perdón. Con todo, el desarrollo de la trama queda en el tintero para el futuro espectador.

Estamos ante una película conmovedora y sobria a la vez. Sin concesiones de ningún tipo, el cineasta germano –que, por extranjero, logra un mayor distanciamiento– acomete con enorme seriedad un tema que posee visos muy universales. Personalmente, pensé que deberían ver este filme los terroristas de cualquier organización, y reflexionar sobre las consecuencias humanas de tan deleznable acción, que no puede justificarse por convicciones ideológicas.

Oliver Hirschbiegel (Hamburgo, 1957) huye del planteamiento político en esta cinta. Con un guión de Guy Hibbert, basado en un hecho real, la película especula qué hubiera pasado en un “cara a cara” entre el traumatizado asesino y el “marcado” hermano de la víctima, muchos años más tarde. Interesado el director alemán por esa trama, Hirschbiegel manifestaría: “Lo que más me fascinó fue el hecho de que esa historia no sólo habla de la violencia, algo que se ve habitualmente en las películas, sino del legado de esa violencia, lo que pasa después, qué le hace a la gente, a la víctimas, a los familiares de las víctimas”. Y esas víctimas no son únicamente los muertos, sino también los propios asesinos.

Clave en este duelo es el recital interpretativo de los actores protagonistas: Liam Neeson y James Nesbitt. El sobrio Neeson –que en 1996 ya encarnó al político y líder del IRA Michael Collins– está excelente como el terrorista arrepentido; y el a veces histriónico Nesbitt, como el hermano-testigo, Joe Griffen, expresa asimismo con convicción su estado anímico.

Perfectamente ambientada, Cinco minutos de gloria ha sido también calificada como una película moral. Veamos, si no, lo que escribió el nuevo crítico de La Vanguardia, Salvador Llopart, sobre su voluntad de expresión: “El director sabe que los actos tienen consecuencias y los hombres, memoria. Sabe que la violencia nunca es gratuita, y además tiene la perspicacia de situar esa violencia en su momento y en su lugar, cuando los héroes de ayer pueden ser las víctimas de hoy. Sabe, en definitiva, que la venganza es un plato que se sirve frío o caliente, no importa, pero que al final acaba por atragantarse. A todos”.

El nuevo filme de Oliver Hirschbiegel es una obra notable, que provocará la reflexión crítica del espectador.


sábado, abril 24, 2010

PELÍCULAS RECOMENDADAS (14)


Nuevo listado de filmes de estreno, dirigidos a un público amplio, que vale la pena ver. Como siempre, se incluyen por orden alfabético:


- ALICIA EN EL PAÍS DE LAS MARAVILLAS
- AVATAR
- LA BOMBA DEL LICEU
- CINCO MINUTOS DE GLORIA
- EL CONCIERTO
- EN TIERRA HOSTIL
- EL ERIZO
- EL ESCRITOR
- FANTÁSTICO SR. FOX
- GARBO. EL ESPÍA
- GREEN ZONE. DISTRITO PROTEGIDO
- INVICTUS
- LOURDES
- EL SOLISTA

sábado, marzo 27, 2010

AÑO KUROSAWA 2010



Este año se celebra el centenario del nacimiento de Akira Kurosawa (1910-1998) y para conmemorarlo 26 instituciones culturales han sumado sus esfuerzos en la organización del Año Kurosawa en 12 ciudades españolas


El objetivo de la celebración del Año Kurosawa es impulsar un conjunto de actividades que potencie el estudio, la difusión y el conocimiento en España de la obra de este importante creador japonés. Por ello el evento reúne varias actividades como exposiciones, seminarios, publicaciones, conferencias y ciclos para la programación de su filmografía.

El Año Kurosawa es una iniciativa conjunta de la Universidad de Barcelona (UB), a través del Centre d'Investigacions Film-Història -un grupo de investigación y laboratorio de cine del Departamento de Historia Contemporánea de la UB que dirijo-, Casa Asia y Cultural Affairs. Su realización ha sido posible gracias a la colaboración con diversas entidades del país, como Fundación Japón-Madrid, Centro Cultural Alhóndiga Bilbao, Filmoteca Española, Filmoteca de Catalunya, Filmoteca del Instituto Valenciano de Cinematografia, Filmoteca Asturiana, Festival Internacional de Cinema Fantàstic de Catalunya, Semana Internacional de Cine de Valladolid (SEMINCI), Festival de Cines del Sur de Granada, Festival de Cine Europeo de Sevilla, Festival Internacional de Cine de Las Palmas de Gran Canaria, Seminario de Estudios Asiáticos de la Universidad de Granada, Centro Cultural Hispano-Japonés de la Universidad de Salamanca, Centro Social Universitario de la Universidad de Murcia, Universitat Internacional de Catalunya (UIC), Universidad Complutense de Madrid, Universidad Católica de San Antonio de Murcia (UCAM), Biblioteca Pública Casa de las Conchas de Salamanca, Fundación Instituto de Japonología, Escola Superior de Cinema i Audiovisuals de Catalunya (ESCAC), Centre de Cultura Contemporània de Barcelona (CCCB), Conservatori del Liceu de Barcelona y el inestimable apoyo del Ministerio de Educación, cuyo ministro Ángel Gabilondo se ha dignado aceptar la presencia de honor.

Distinguido en su propio país como el "Emperador" del cine japonés, Akira Kurosawa es el maestro que dio a conocer la cinematografía nipona al mundo occidental. Nacido en Tokio y descendiente directo de samuráis, estudió Bellas Artes en su ciudad natal y durante varios años la pintura fue su principal actividad creativa. En 1936 comenzó a trabajar en los estudios Toho, primero como guionista y más tarde como ayudante del realizador Kajiro Yamamoto. Su debut como director tuvo lugar en plena Segunda Guerra Mundial, y desde entonces la crítica lo ha valorado como un gran autor por la cualidad formal y la profundida temático-existencial de sus obras. Sin renunciar a la tradición más arraigada de la cultura japonesa, Kurosawa ha sabido ser también el más universal de los cineastas asiáticos, lo que le ha convertido en un creador oriental clave en la historia de la cultura occidental del siglo XX.

Tras el Congreso Internacional sobre Guerra, Cine y Sociedad de 1992, ya iniciado el nuevo siglo, sin duda éste es el proyecto más ambicioso que el Centre d'Investigacions Film-Història realiza, un importante evento que se sumará a las celebraciones internacionales del centenario del nacimiento del maestro Akira Kurosawa.

Asimismo, el pasado día 23 -coincidiendo con el aniversario del gran artista nipón- presentamos en la Filmoteca de Catalunya el libro Akira Kurosawa. La mirada del samurái (Madrid: Ediciones JC, 2010), del que son autores Andrés Expósito, Carlos Giménez Soria y Jordi Puigdomènech, asesores de una exposición que reunirá 120 storyboards originales, dos vestuarios (kimonos de Ran) y 29 pósters de sus películas, venidos del Japón.

El 2 de abril de 2010, Televisió de Catalunya emitió en "Telenotícies migdia" un vídeo introducido por el locutor con el siguiente texto: "La Universitat de Barcelona ha engegat l'Any Kurosawa, en homenatge al cineasta japonès, ara que fa cent anys del seu naixement. La Universitat ha programat projeccions de les seves pel·lícules, conferències, exposicions i la presentació d'un llibre, en un homenatge que s'avança a tots els que es faran arreu del món".
Y en la festividad de Sant Jordi, Día del Libro, presentamos también en Madrid el Año Kurosawa y este libro, en la Filmoteca Española. En el histórico Cine Doré -repleto de público- se proyectó a continuación la obra maestra Los siete samuráis (1954), en versión completa.

lunes, marzo 08, 2010

UNOS OSCARS "POLÍTICAMENTE CORRECTOS"

Kathryn Bigelow es la primera mujer que recibe el Oscar a la Mejor dirección


El pasado domingo, 7 de marzo, la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas de Hollywood concedió sus preciados galardones. Aquí va mi crónica y breve valoración crítica


Hasta la madrugada del lunes, los medios de comunicación españoles no dieron la relación completa de los Oscar 2009. Algunos adelantaron que nuestra estrella Penélope Cruz no había recibido la segunda estatuilla dorada; fue la rompedora Mo’Nique, por Precious, quien se llevó el premio a la Mejor actriz de reparto.

Sin duda, la gran triunfadora de esta 82 edición fue Kathryn Bigelow, la realizadora de En tierra hostil, quien se llevó nada menos que los seis más importantes Oscar: Mejor película, Mejor directora, Mejor guión original (Mark Boal), Mejor montaje (Bob Murawski y Chris Innis), Mejor sonido y Mejor edición de sonido.

La Bigelow derrotó a la taquillera película en 3D de John Cameron, Avatar, que sólo se obtuvo tres estatuillas técnicas: Mejor fotografía (Mauro Fiore), Mejor dirección artística (Rick Carter y Robert Stromberg) y Mejores efectos visuales.

La tercera en discordia fue el magistral film de animación, Up, que ganó dos Oscar: Mejor música original (Michael Giacchino) y Mejor película animada. También dos premios se llevó la independiente Precious, pues junto a la reveladora Mo’Nique, Geoffrey Fletcher recibió el galardón al Mejor guión adaptado.

Asimismo, otros dos premios obtuvo Corazón rebelde: Mejor canción original (“The Weary King”) y el más preciado al Mejor actor principal: Jeff Bridges –después de seis nominaciones sin éxito–, por su notable interpretación del cantante country Bad Blake; mientras la Mejor actriz protagonista recayó en la esbelta Sandra Bullock, por The Blind Side, que por fin se ha consolidado como star. El Oscar al Mejor actor secundario fue, indiscutiblemente, para Christoph Waltz, por su impresionante papel de coronel nazi en Malditos bastardos, de Tarantino.

Por último, la Mejor película de habla no inglesa fue para la argentina El secreto de sus ojos, de Juan José Campanella. Merecido Oscar, que derrotó a las fílmicamente más acabadas, pero mucho más duras, La cinta blanca y Un profeta.

Pienso, como ya es habitual, que los miembros de la vieja Academia de la Meca del Cine han sabido conjugar la gran fiesta mundial del Séptimo Arte con lo “políticamente correcto”: los mejores galardones han sido para una película que evidencia la tragedia del Irak, la excelente En tierra hostil, de Kathryn Bigelow–aunque reconoce que sus “muchachos” son las víctimas–, evitando premiar a quien fuera su marido, John Cameron, que aplaudió el triunfo de su ex mujer. Y también a la gamberra película de Quentin Tarantino o la más testimonial Up in the air. Asimismo, galardonararon un documental sobre delfines en lugar de la denuncia a la guerra del Vietnam, sobre los célebres papeles secretos del Pentágono.

Hubo, por tanto, mucha brillantez y emotividad en la gala, y todos se irían a celebrarlo felices, al tiempo que las estrellas de Hollywood lucían en la alfombra roja sus mejores vestidos.