miércoles, noviembre 19, 2008

"WOODY ALLEN, BARCELONÉS ACCIDENTAL. SOLO DETRÁS DE LA CÁMARA"

El cine de Woody Allen, en el análisis de un ensayista español

Por ROBERTO LAPALMA*
Un libro de reciente edición recoge aspectos de la vida y la obra de este singular artista contemporáneo, autor de obras reconocidas y notables.

Una de las personalidades más singulares de la cinematografía contemporánea es, sin dudas, Allan Stewart Konigsberg, mundialmente conocido como Woody Allen, un artista fecundo que aportó a la pantalla realizaciones que pueden considerarse verdaderos hitos en el campo del Séptimo Arte. Como ejemplo, no hay más que citar, entre otras, a Annie Hall, Interiores o Manhattan, todas las cuales contaron con su sello personal, con su estilo característico y hasta con una visión de la sociedad (fundamentalmente norteamericana) tan particular como los perfiles humanos de sus personajes. Sociedad y personajes a los que desgrana en cada una de sus obras, las que no son escasas.

A ese individuo ya septuagenario (nació en Brooklyn el 1 de diciembre de 1935), el estudioso catalán José María Caparrós Lera acaba de dedicarle un ensayo, recientemente lanzado por el sello editorial Encuentro. El libro se denomina Woody Allen, barcelonés accidental, un estudio que repasa aspectos de la vida y la obra de este cineasta que ha encontrado que, en la Ciudad Condal, se siente “querido de una manera discreta y elegante”, al decir de sus propias palabras, además de un campo fecundo para su inspiración. Por otra parte, también en ella sus películas han tenido siempre un inmejorable reconocimiento.

El libro de Caparrós Lera incluye ilustraciones de sus películas y de sus rodajes, una actualizada filmografía comentada, un análisis de sus obras, entrevistas, reseñas de distinciones varias acumuladas a lo largo de su carrera, reportajes y de homenajes que se le han tributado, además de una nómina de los filmes que Woody Allen reconoce como los mejores de la historia del cine (La gran ilusión, de Renoir; Ladrón de bicicletas, de Vittorio de Sica; La Strada, de Fellini; Los 400 golpes, de Truffaut, El séptimo sello, de Bergman, entre otros) y hasta una recopilación de frases ingeniosas vertidas aquí y allá por el artista (“La canas ya no se respetan, se tiñen”, por ejemplo, o “Cuando un médico se equivoca, lo mejor es echarle tierra al asunto” o ”En los aviones, el tiempo se pasa volando” o bien “Hoy en día, la fidelidad sólo se ve en los equipos de sonido”).
Todo eso y algo más incluye este trabajo del ensayista español que, como no podía ser de otra manera, reconoce en W. A. a “uno de los grandes cineastas de nuestro tiempo” y que, además, sabe “bucear por géneros y estilos muy diversos”. Finalmente, el autor sentencia: “Cuando un artista como Woody Allen se convierte en el hondo espejo de nuestros sentimientos más íntimos nos hace universales como seres humanos y nos sentimos representados ante el mundo”.

Mucho se escrito sobre los avatares de la vida, la personalidad y la obra en general de W. A., pero no hay dudas que este aporte hecho por Caparrós Lera, no sólo se ha sumado a esa literatura, sino que constituye una contribución casi insoslayable para comprender más y mejor la trayectoria de ese verdadero y singular artista.
(*) Reconocido crítico argentino. (Santa Fe, 17-XII-2007)
Ensayo crítico sin tópicos
Por PILAR MANZANARES
La filosofía y los valores ético-antropológicos que se ocultan en la filmografía de Woody Allen son, al menos, dos de los puntos en los que ahonda este ensayo crítico que se centra en las doce películas que ha dirigido, pero no interpretado, Allan Stewart Konigsberg (sí, es él).

Dejando, en la medida de lo posible, hablar al realizador y a sus críticos, el ensayo resulta interesante y ágil. Además cuenta con unas perlas finales como la lista de los mejores filmes de la historia según Allen y 25 de sus frases más ingeniosas.

Fieles o no al director, algo complicado en un mundo en el que "la fidelidad sólo se ve en los equipos de sonido", el libro engancha.

(Publicado en revista EME, núm. 85 (diciembre 2008).


Un pensador nada accidental

Por MIGUEL-FERNANDO RUIZ DE VILLALOBOS
Aunque la última película de Woody Allen (suponiendo que realmente la haya filmado él), Vicky Cristina Barcelona no merece más tinta de la que desgraciadamente, para bien o para mal, se ha gastado sobre ella, la película es una buen motivo para que un erudito como José María Caparrós Lera, profesor titular de Historia Contemporánea y Cine en la Universidad de Barcelona y director del Centro de Investigaciones Film-Historia, escriba un ineludible e indispensable estudio sobre la obra de Woody Allen, más allá de sus últimos devaneos con el negocio cinematográfico. Caparrós Lera aborda en este ensayo crítico las doce películas que Allen ha dirigido a lo largo de su carrera sin aparecer en las mismas, ya que en opinión del profesor Caparrós Lera son las más logradas de su filmografía porque el director neoyorquino ha centrado en ellas toda su capacidad creativa, sin la dispersión que significa la interpretación de un personaje, aunque sea el de uno mismo. Pero Caparrós Lera no se limita a un análisis cinematográfico simple y al uso si no que lo que hace es analizar la filosofía y los valores éticoantropológicos que hay en la filmografía del cineasta, con un especial apéndice en el que se analiza a Allen como “buscador de Dios”.
El libro es de una ayuda extraordinaria para descubrir, si se lee más allá de la mirada amable del doctor Caparrós Lera a las últimas producciones del director neoyorquino, con especial referencia a su estancia barcelonesa, el paulatino deterioro que se ha ido produciendo en la filmografía de Allen, decididamente abocado a un mercantilismo que no se encontraba en películas claves de su obra cinematográfica, en las que solo actuaba como director, como Interiores, La rosa púrpura de El Cairo, Días de radio, Septiembre, Otra mujer, Alice, Balas sobre Broadway, Celebrity, Acordes y desacuerdos, Melinda y Melinda (un verdadero testamento cinematográfico), Match Point y Cassandra's Dream. Los temas de la culpa, el amor y la pasión, el artista y la moral, el acto de creación y el azar son constantes en las doce películas dirigidas y no interpretadas por Allen como analiza con su habitual eficacia y brillante exposición el doctor Caparrós Lera. Un libro de alcance que ayuda a recolocar la obra cinematográfica y el quehacer de Woody Allen, un pensador nada accidental.
(Publicado en http://www.cinedecine.com/, núm. 491 (21-XI-2008), p. 13)


Woody Allen, barcelonés accidental. Solo detrás de la cámara
Autor: José María Caparrós Lera
Encuentro. Madrid (2008), 174 págs. 21 €

Por LUIS ANTONIO SANZ

El último libro de José María Caparrós rinde tributo a uno de los más admirados directores del séptimo arte: Woody Allen. Fiel a su habitual estilo compositivo, repleto de aportaciones variadas a través de las que se proporciona al lector diversos cauces de crítica y reflexión para que forme su opinión, el profesor de la Universidad de Barcelona nos ofrece una visión polivalente, pero muy centrada, de la filmografía y universo fílmico del director neoyorquino.
El libro se inicia con un breve recorrido por la trayectoria artística de Woody Allen, que se completa con un análisis de aquellas piezas en las que el director no ha intervenido como actor, sino que tan sólo ha realizado y escrito. Es en estas obras donde el profesor Caparrós Lera cree descubrir el verdadero Woody Allen y su mayor aportación a la historia del cine, pues en ellas se revelan más nítida y magistralmente sus preocupaciones y constantes creadoras.
Woody Allen, barcelonés accidental se cierra con varias intervenciones del propio director, diversos datos respecto a su filmografía, y algunos ensayos breves que completan esta original semblanza artística de Woody Allen “solo detrás de la cámara”.
Pero, junto a este subtítulo que sintetiza el grueso de la obra, la declarada admiración del director neoyorquino hacia el cine europeo, la acogida que siempre le ha brindado el público de la Ciudad Condal, y el hecho de que ésta sea el escenario de su último filme, Vicky Cristina Barcelona, animan el otro subtítulo del libro: “barcelonés accidental”, que incide en la especial relación que se ha ido forjando entre Barcelona y Woody Allen.
Este subtítulo muestra ese gusto tan típicamente barcelonés por fundirse con determinadas figuras de la escena internacional, en un intento por participar de su universalidad, pero este subtítulo es, sobre todo, la constatación de esta singular propiedad en las cuestiones que Woody Allen aborda en su cine, así como en el modo de tratarlas.
(Reseña publicada en http://www.aceprensa.com/, 12-XI-2008).


El supuesto “affair” Allen-Barcelona

Por JORGE MARTÍNEZ

Como es sabido de todos, últimamente Woody Allen frecuenta a menudo España. Su cine es algo mucho más europeo que americano y él lo tiene claro, con lo cual dedica bastante tiempo a lucirse como “celebrity” en nuestras Barcelona y Oviedo, en ocasión de premios, doctorados honoris causa y otros rodajes.
El libro que nos ocupa parece nacer a la sombra de ese súbito e interesante interés de Woody Allen. Su último filme, por ejemplo, Vicky Cristina Barcelona, seguramente se traducirá en prolíficas visitas turísticas en los años que vienen; gente en busca del vaporoso glamour de la Johansson y la Cruz, o de la violenta y taurina masculinidad de Bardem. En cierto sentido, este libro forma parte del “merchandising” de este fenómeno cultural de superficie.
No hay dudas de que el autor de Woody Allen, barcelonés accidental –expresión sacada de un artículo del escritor de best-sellers, Ruiz Zafón-, J. M. Caparrós Lera, sabe de lo que habla. No sólo lo acredita su puesto como Profesor Titular de Historia Contemporánea y Cine en la Universidad de Barcelona, sino también su dilatada obra como estudioso y crítico del cine.
Sin embargo, la urgencia de este volumen –quizás tenía que salir junto a la mencionada película– queda acreditada en su estilo periodístico y en su carencia de organicidad, que puntúa con pequeñas y tonificantes curiosidades –una: aparece el obituario de Bergman escrito por Allen– y coincidencias –además del parecido físico ostensible entre Allen y Caparrós, que se vislumbra en la fotografía del volumen, prácticamente nacieron a la vez, si tenemos en cuenta el cambio horario.
En cualquier caso, lo que es más de valorar son las generosas citas de Woody Allen que aparecen a lo largo del corto texto. Cosas como: “al final, el arte no salva a la persona. Por muy sublimes que sean las obras que uno ha creado”; o “el arte es el catolicismo del intelectual, es decir, una voluntad de creer en el más allá.” También resultan reseñables los sabios y sintéticos comentarios de Caparrós sobre la filmografía en que Allen no comparece tan sólo como actor, sino donde se juega exclusivamente como guionista y director. Vemos, por ejemplo, cómo su certero objetivo enfoca la siguiente afirmación extraída de Interiores: “Lo que nos preocupa es de orden espiritual, religioso. Si lo comprendemos, todo lo que podemos aprender en el campo profesional, artístico, político, se convierte en temporal e incompleto.”
En suma, poco sobre el supuesto “affair” Barcelona-Allen, pero algunos dispersos y curiosos abalorios sobre este gran director cinematográfico y su obra, capaces incluso de generar una industria de “souvenirs” propia. Para acabar, dos de las frases de este genio bajito y feo, de entre las que aparecen recopiladas al final del librito: “Cuando un médico se equivoca, lo mejor es echarle tierra al asunto”, y “Hoy en día, la fidelidad sólo se ve en los equipos de sonido.”
(Crítica publicada en http://www.humanidad.tv/libros, 10-XI-2008).


Una reseña de Juan Ignacio VARGAS

El prestigioso profesor y crítico de Cine, José María Caparrós, que lleva más de un cuarto de siglo en la enseñanza universitaria y ha escrito cerca de cuarenta libros nos presenta esta vez una obra maestra acerca del genial cineasta Woody Allen, enfocado no como actor cómico sino como director intelectual.
Además de presentar el autor interesantes apéndices acerca del neoyorquino de ascendencia europea -de entre los que destaca el ensayo "Woody Allen y las preguntas sobre Dios"- y otros artículos relacionados son su vida y obra, el capítulo más sobresaliente es sin duda alguna la visión profunda que da del Dr. Caparrós acerca del trasfondo antropológico y teológico que esconden las obras más elevadas como Interiores (1978), La rosa púrpura de El Cairo (1985), Septiembre (1087) o Cassandra's Dream (2007), entre otras muchas.
Temas como la vida, el amor, la libertad o la muerte se traslucen a la pantalla una y otra vez, recreados en una ambientación social de elite ya sea en Nueva York, Londres o Barcelona. Este cineasta estadounidense que se jacta de ser despreciado en su país y admirado en Europa por su profundo análisis del hombre intelectual y urbanita contemporáneo, no defraudará a nadie en esta obra del crítico barcelonés.
Este libro se inspiró, entre otras, en el IV Ciclo de Cine titulado "Woody Allen, solo detrás de la cámara" impartido en IESE Business School de Barcelona y organizado por la Agrupación de Graduados de la Universidad de Navarra.

(Publicado en http://averigüelovargas.blogspot.com/, 2-XI-2008).



Entrevista a Josep Maria Caparrós

“Las películas de Woody Allen reflejan la crisis de la sociedad, es un testigo excepcional del vacío y las preguntas sin respuesta de esta época”

Por FRANCIS ALONSO

Josep Maria Caparrós es Profesor Titular de Historia Contemporánea y Cine en la Universidad de Barcelona, además de ser el Director del Centre d’Investigacions Film-Història de esta universidad. Josep María es también miembro de la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas de España y del Círculo de Escritores Cinematográficos, el cual le concedió la Medalla a la Mejor labor literaria y periodística por su carrera profesional como crítico en 2007. Acaba de publicar un nuevo libro: Woody Allen, barcelonés accidental (Ed. Encuentro) sobre el director neoyorquino. Asistimos a la presentación del libro y aprovechamos la ocasión para hablar con el “maestro” Caparrós.

Perkeo: Josep María Caparrós se ha decidido a publicar un libro sobre Woody Allen, pero ¿no crees que se ha escrito mucho sobre este director?
Josep María Caparrós: Sí, es cierto. Este es el libro número 105 sobre Woody Allen, incluyendo monográficos, biografías o estudios concretos de películas. Podríamos decir que ya está todo dicho sobre él y que era muy difícil decir algo nuevo. Por eso decidí escoger las películas que sólo ha dirigido y escrito, pero no interpretado (de ahí el subtítulo del libro “Solo detrás de la cámara”), pues pienso que son las obras más importantes, las doce obras clave, donde él vuelca toda su sabiduría e ingenio creador. No se distrae como actor, sino que se centra en la dirección. Aunque he de reconocer que este argumento me ha fallado con la última película, Vicky Cristina Barcelona (una película frívola y sin el ingenio de las otras doce), antes de la cual el libro ya estaba cerrado. Pero —y esto es más importante en el enfoque del libro— también he intentado estudiar cuáles son las constantes de su obra a través de esas películas.

P.: ¿Y cuáles son esas constantes? ¿Sobre qué habla Woody Allen en sus películas?

J.M.C.: Yo creo que son tres: la muerte y el más allá, el amor —que en sus primeras manifestaciones era sexo casi compulsivo y mecánico— y Dios. En Woody Allen se traslucen constantemente una preocupación por si hay algo después de la muerte, la pregunta de si existe el amor perenne y duradero, la de si Dios existe y si tendría sentido un mundo sin Dios. Esta última idea la ha desarrollado mucho en la “trilogía de Londres” (Match Point, Scoop y Cassandra’s Dream). De hecho, recientemente presenté una conferencia en un congreso de teología: “Woody Allen y las preguntas sobre Dios”, lo cual sorprendió bastante.

P.: Y a todas esas preguntas que Allen se hace, ¿les ha encontrado respuestas?

J.M.C.: No, no da respuestas porque no las tiene. Un hombre que se ha casado cinco veces no creo que tenga una idea muy clara de lo que es el amor duradero, aunque con la quinta mujer dice que lo ha encontrado. Por otra parte, no entiende la justicia divina ni el misterio de Dios. Podríamos decir que Woody Allen se encuentra en la línea judaica de Job (tiene a sus espaldas ocho años de estudio en una escuela hebrea), aunque Job sí creía, mientras que él está en esa duda. Pero se nota que está buscando a Dios: es un intelectual, un hombre muy inteligente que busca la verdad. Woody Allen habla mucho también de la soledad —un problema muy tratado en el cine actual, muy claro por ejemplo en Martin Scorsese—: la gente está sola. Y, a veces, el salto hacia el sexo compulsivo, el poder desmesurado, el desorden moral o incluso el viaje como huida de uno mismo, es una búsqueda por llenar la vida. Me decía una vez un cineasta en la montaña de las famosas letras de “Hollywood”, mientras mirábamos hacia Los Ángeles: “Mira todas estas luces: está lleno de historias para películas, todo son guiones; pero la gente está sola, Caparrós, yo me encuentro solo: doce millones de habitantes, y yo me encuentro solo”. Este problema —y los de arriba— Woody Allen lo trata en sus películas. Él mismo quiere perdurar por su trabajo artístico: desde hace tiempo hace cada año una película.

P.: ¿Y qué crees que hace de Woody Allen un símbolo de nuestra época?

J.M.C.: Las películas de Woody Allen reflejan la crisis de la sociedad, es un testigo excepcional del vacío y las preguntas sin respuesta de esta época. Le quisimos dar el doctorado Honoris Causa en la Universidad de Barcelona como “testigo y retratista del mundo judío e intelectual de Manhattan”, aunque las autoridades políticas competentes revocaron nuestra decisión.

P.: Cambiando un poco de tercio, ¿por qué crees que el director neoyorquino es más apreciado en Europa que en su propio país?

J.M.C.: Los maestros de Woody Allen son todos europeos, más Akira Kurosawa. Él lo reconoce sin tapujos: le encantaría haber sido capaz de hacer las películas de Fellini, de Vittorio de Sica, Bergman, Godard... Y se nota. Pero no sólo eso. El director mete el dedo en la llaga acerca de la burguesía americana y se ríe de ellos (de sí mismo, en el fondo). Que eso lo haga Lars Von Trier, que jamás ha estado siquiera en los Estados Unidos, pues a los americanos les da igual; pero que lo haga “uno de los suyos” les duele más.

P.: Para terminar, Josep María, ¿qué películas recomendarías a alguien que quiere descubrir la obra de Woody Allen y, especialmente, estas tres constantes que antes has mencionado?

J.M.C.: Hombre, pues todas, ¿no? Pero destacaría Delitos y faltas, Hannah y sus hermanas, que están interpretadas por él, y son las llamadas “comedias teológicas”, dos obras clave, fundamentales; y luego también La rosa púrpura de El Cairo, otra obra maestra.
(Entrevista publicada en Perkeo. Revista Literaria, núm. 20, noviembre 2008, http://www.perkeo.es/).
- Otras entrevistas radiofónicas sobre el libro, en RAC1, Intereconomía, Ràdio Hospitalet y RKB (Radio Kanal Barcelona).
De Norte a Sur
Por E. RODRÍGUEZ MARCHANTE
Escribir de Woody Allen es casi tan divertido como ver sus películas o leer sus propios escritos, y tal vez por eso hay que estar muy atentos a todo lo que se publica de él, que es mucho y valioso. De lo último, hay dos libros que merecen la pena por su peculiar modo de tratarlo. Uno es directo, El universo de Woody Allen, y de mirada poliédrica: dieciséis pares de ojos lo observan, los de otros tantos críticos y analistas que diseccionan alfabéticamente, letra por letra, todo el firmamento creativo de Woody Allen, desde sus películas y actores, hasta elementos aparentemente más circunstanciales, como el clarinete, el Oscar, la neurosis, el adulterio o la política.

BARCELONA.- El otro libro es todavía más directo, Woody Allen, barcelonés accidental, y en él, el profesor José María Caparrós Lera propone un interesante y asequible estudio sobre el cine de Woody Allen sin Woody Allen (o sea, sin él como actor), además de un paseo por la relación del cineasta con Barcelona, antes, durante y después de Vicky Cristina Barcelona.

Coordinado por Hilario J. Rodríguez, El universo de Woody Allen arranca por la «A» de Acordes y desacuerdos y termina en la Z de Zelig, y entre una y otra película el recorrido es completísimo, ingenioso, revelador, ameno, y está aliñado, además, por todo ese borbotón de frases agudas que han convertido al director neoyorquino en un brillante reflejo de Groucho Marx, y que se usan en el presente libro como «separador» de capítulos o «letras»? El hecho de que sean frases conocidas no impide que nos deslumbren una vez más: «No creo en una vida más allá, pero, por si acaso, me he cambiado de ropa interior»? «El sexo sin amor es una experiencia vacía. Pero como experiencia vacía es una de las mejores»?

DICCIONARIO.- Juan Ignacio García Garzón, Víctor Arribas, Juan Carlos Laviana, Eduardo Torres-Dulce, Nuria Vidal, Carlos Reviriego, Ramón Freixas y Joan Bassa entre otros, aportan su punto de vista a este diccionario que rodea por completo la figura de Woody Allen y reúne su obra, sus actores, sus técnicos, sus obsesiones y sus manías de un modo natural y ordenado. El impacto de esta mirada es curioso, es un retrato transversal: Woody Allen atravesado por todas y cada una de sus circunstancias desde el fracaso a Hollywood, del matrimonio a August Strindberg, del destino a los criminales, cada término es un objeto de inspección por parte de los detectives del libro. Además, se pueden encontrar perlas como Lily la tigresa, una chaladura dentro de su filmografía, hecha en 1966 junto a (o a pesar de, como dice David Felipe Arranz) Senkichi Taniguchi.

En cuanto al libro de Caparrós Lera, Woody Allen, barcelonés accidental, aporta un breve pero minucioso repaso a las doce películas dirigidas por Woody Allen en las que no aparece como actor: Interiores, La rosa púrpura de El Cairo, Días de radio, Septiembre, Otra mujer, Alice, Balas sobre Broadway, Celebrity, Acordes y desacuerdos, Melinda, Melinda, Match Point y Cassandra’s Dream.

El libro incluye, además, el discurso que escribió Woody Allen en defensa del cine europeo y que leyó con motivo de la entrega del Premio Príncipe de Asturias y reproduce el coloquio que, también en Oviedo, mantuvo Woody Allen con José Luis Garci. Y por último, se incluye un apéndice con un comentario de Lluis Bonet de la película Vicky Cristina Barcelona cuando se proyectó en el Festival de Cannes y una curiosísima aportación de Caparrós Lera que le da una vuelta a la visión teológica de Woody Allen. Y este barcelonés accidental elabora al final una lista de las mejores películas de la Historia en la que no incluye ni una sola americana. Una curiosa lista para un curioso libro.
(Publicado en ABCD las Artes y las Letras, 10-I-2009).