martes, abril 18, 2017

El Centre d’Investigacions Film-Història de la UB colabora en el BCN Film Festival-San Jordi



La próxima fiesta de Sant Jordi traerá de la mano un nuevo festival para la ciudad de Barcelona: el Primer Festival Internacional de Cine de Barcelona-Sant Jordi (www.bcnfilmfest.com), que se celebrará entre el 21 y el 28 de abril en los Cinemes Verdi del barrio de Gràcia de Barcelona.

El nuevo certamen, organizado por Espectarama (Cinemes Verdi) y el Festival Educacine (DeCine21), pretende convertirse en un punto de encuentro imprescindible para el público de Barcelona. Un festival que nace, igual que la emblemática fiesta de Sant Jordi, con un carácter popular y abierto a todos los públicos y a todo tipo de géneros. El director de programación es el crítico de cine José María Aresté.

Con la colaboración del Centre d’Investigacions Film-Història (www.filmhistoria.com), el BCN Film Festival-Sant Jordi está formado por cinco secciones: Oficial, con las películas adscritas al tema central del certamen: Cine-Historia-Literatura; Cinema amb Gràcia, con una selección de comedias agrupadas en una sección que rinde homenaje al barrio de Gràcia; Zona Oberta, en la que el Festival se abrirá a otros tipos de películas y públicos, que no encajarían en las anteriores secciones; Imprescindibles, que proyectará cuatro obras maestras de la historia del cine seleccionadas por el “padrino del festival”, que este año recae en el historiador y cineasta Bertrand Tavernier; y Exhibition On Screen, que presentará una selección de documentales de calidad sobre grandes pintores de todos los tiempos.

Entre los 35 films que se exhibirán destaca la película que inaugurará el certamen: Norman, el hombre que lo conseguía todo, de Joseph Cedar, que presentará el propio director y el protagonista, Richard Gere, cuya proyección tendrá lugar el día 21 de abril. También se proyectarán títulos inéditos, como Los últimos días del artista (Afterimage), la última película que rodó el maestro Andrzej Wajda justo antes de morir, que introducirá el catedrático emérito de la UB y fundador del Centre d’Investigacions Film-Història, Josep Maria Caparrós, y mantendrá un coloquio al final; Su mejor historia (Their Finest), de Lone Scherfig, cuyo coloquio correrá a cargo de Juan Manuel Alonso, profesor de la Universidad Internacional de La Rioja (UNIR) y miembro del Centre Film-Història ambas están programadas para el martes 25 de abril; y las también históricas Churchill, con la presencia de su realizador, Jonathan Teplitzky, que comentará Francesc Sánchez Barba, director adjunto del Centre Film-Història y profesor de Historia Contemporánea (UB), cuya première mundial está prevista para el miércoles 26; y Una bolsa de canicas (Un sac de billes), de Christian Duguay, coloquio que irá a cargo del doctor Rafael de España, cofundador del Centre Film-Història, que se proyectará el jueves 27. En la sesión de clausura, viernes 28 de abril, se estrenará Día de patriotas, de Peter Berg, film sobre el atentado del Maratón de Boston, en 2013, y se concederán los premios del certamen. 


Patriots Day, la película de clausura

domingo, marzo 26, 2017

"INCIERTA GLORIA", UNA VISIÓN SESGADA DE LA GRAN NOVELA DE JOAN SALES



Hace más de veinte años, a través del hoy desaparecido escritor Carlos Pujol, me llegó el encargo de asesorar la posible adaptación cinematográfica de esta obra catalana de Joan Sales, considerada como una de las mejores novelas europeas del siglo XX. Hablé con la viuda del escritor, y quería que se respetase el texto de su marido. Me leí el original de Incerta glòria, en los dos volúmenes editados por Edicions 62/la Caixa (1981), y me impresionó. Pero al final no se llevó a la pantalla. Si no recuerdo mal, el director iba a ser Francesc Bellmunt. Y la viuda de Sales, Núria Folch i Pi, falleció en el año 2010.

Ahora se ha estrenado la versión producida por Isona Passola y dirigida por Agustí Villaronga (Palma, 1953), y me ha defraudado. No está a la altura de la novela del gran escritor y editor, republicano y católico. Incierta gloria no ha sido sintetizada por el cineasta mallorquín; más bien ha sido sesgada: omite a uno de los personajes centrales, el seminarista Cruells, dejando a los otros protagonistas -la Carlana, Lluís de Brocà, Trini y Juli Soleràs- sólo en el marco de la Guerra Civil española -concretamente en el año 1937, haciendo hincapié en el aspecto más sórdido, como hiciera en Pa negre (2010)- y elimina la parte más filosófica del libro original, cuyo profundo dramatismo, moralidad y calidad o estilo literario ha sido comparado con Fiódor Dostoievski, Georges Bernanos, François Mauriac o Graham Greene.

¡Qué lejos está la película de Villaronga de esos autores! Además, quién no haya leído la novela se encuentra con los personajes casi de golpe, sin apenas contextualización y descripción psicológica, y asiste sorprendido a la tragedia. Aun así, cabe reconocer la espléndida ambientación del frente de Aragón y la Barcelona de aquellos años (Plaza Palau, Hospital de Sant Pau, los bombardeos a la Ciudad Condal), al igual que la convincente interpretación de Núria Prims como la Carlana, Marcel Borràs como el teniente Lluís, Bruna Cusí como Trini, y Oriol Pla como Soleràs, aunque un tanto desdibujado. Por otra parte, Agustí Villaronga incluye una cruda escena erótica y algunos desnudos complacientes y obscenidades que no salían en el texto original; posibilidad que antaño la viuda de Joan Sales quería que yo me encargara de evitar, además de que se respetara el espíritu del libro.


Sin embargo, ante su incompleta traducción de la novela, el director se defendió así: “A mí particularmente no me interesa tanta disquisición cristiana ni tanta duda existencialista sobre la bondad que enarbola Cruells. Por eso eso sería partidario de fundir los dos personajes a favor de Soleràs”. Y también manifestó: “Filmar un proceso intelectual de personajes que hacen disquisiciones morales, metafísicas y religiosas, como es el caso, es muy difícil, siempre has de ir a los diálogos y corres el peligro de hacer una cosa pesada y poco reflexiva. El cine no es el espacio adecuado para este tipo de reflexiones… Se me hace muy difícil reflejar en imágenes el aspecto intelectual de la obra”. (Cfr. Bernat Salvà, Entrevista a Agustí Villaronga, en El Punt Avui, 15 de marzo de 2017, p. 34).

Sí el crítico y profesor Àngel Quintana escribió en el mismo diario catalán una aguda reseña titulada Sense el rerefons catòlic, donde dice que “el paso del drama existencial a la tragedia sexual provoca algunos desniveles en la película”, el también especialista Peio Sánchez termina afirmando en su crítica del film: “La disculpa no es la dificultad llevar al cine una obra de 700 páginas que necesitan ser aligeradas. Ni la solución es despojar a los personajes de su verdadera hondura dramática para traspasarlos a la dificultad de amar en tiempos de cólera y de salvar a un niño en medio del desastre. Incierta gloria se merecía algo más y no un simple cirujano de encargo. Hay en nuestra cultura un vértigo, que podemos llamar indiferencia, al abismo y a las profundidades. La novela sigue esperando al lector con la misma actualidad, la película ya es obsoleta.” (Cfr. Incierta gloria: “traduttore, traditore”, en Catalunya Cristiana, 26 de marzo de 2017, p. 26).  

Francamente, si Joan Sales (1912-1983) y su viuda -Núria Folch- pudieran levantar la cabeza, no aplaudirían.

viernes, marzo 17, 2017

"EL PASADO COMO PRESENTE", NUEVO LIBRO SOBRE CINE HISTÓRICO


La web oficial de la Universitat de Barcelona acaba de publicar la siguiente noticia -ilustrada con la cubierta del libro- que reproducimos a continuación

Para Josep Maria Caparrós, catedrático emérito de Historia Contemporánea y Cine de la Universidad de Barcelona, las películas son testimonio de la sociedad de ayer y de hoy. Este es el punto de partida de su último libro, El pasado como presente. 50 películas de género histórico, que repasa el período comprendido entre la independencia de Estados Unidos y la caída del muro de Berlín a través de diferentes títulos: desde El patriota (2000) a Good Bye, Lenin! (2003). La obra, de la Editorial UOC, pertenece a la colección «Filmografías esenciales», que dirige Jordi Sánchez Navarro, profesor de Ciencias de la Información y de la Comunicación de la Universidad Abierta de Cataluña.
Es posible entender el cine de muchas formas distintas. Caparrós reivindica el cine como un conjunto de documentos visuales que pueden transformarse en testimonios históricos. «Cuando los filmes evocan el pasado, lo hacen desde el presente en que fueron concebidos, del mismo modo que los espectadores viven en presente las películas que ven sobre el pasado. Además, cuando retratan el presente, al poco tiempo se transforman en pasado», explica. Las creaciones cinematográficas que se dan cita en el libro se han convertido en el espejo de una época, ya que evidencian cómo eran las personas que participaron en ellas y la sociedad en la que nacieron.
Josep Maria Caparrós Lera es profesor de la UB desde 1982 e impulsor —con su manual 100 películas sobre Historia Contemporánea (Alianza, tres ediciones)— de la asignatura Historia Contemporánea y Cine, que creó en el curso 1995-1996 y que ha sido modelo para otras universidades españolas —País Vasco, Granada— y latinoamericanas —Santiago de Chile, Santo Domingo. Actualmente, imparten esta asignatura dos de sus colaboradores principales, Magí Crusells y Francesc Sánchez Barba. Discípulo de Miquel Porter, primer catedrático de Cine de la UB, Caparrós fundó en 1983 el Centro de Investigaciones Film-Historia, que ha dado origen a una colección de libros publicados por Edicions de la Universitat de Barcelona, con veinte títulos hasta el momento. Además, desde 1991 edita una revista especializada de la UB, Filmhistoria. Durante estos años ha dirigido veinte tesis doctorales y ha publicado  más de cuarenta libros sobre cine. Miembro de la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas de España y de la Academia del Cine Catalán, también lo es de la Federación Internacional de Prensa Cinematográfica (FIPRESCI, Múnich). En 2012, la revista inglesa Sight & Sound lo convocó para elegir las diez mejores películas de todos los tiempos y, posteriormente, la revista Caimán Cuadernos de Cine, para seleccionar los diez mejores filmes del cine español. Asimismo, Caparrós ha sido comisario de tres exposiciones sobre el séptimo arte. En septiembre de 2014, con los profesores Crusells y Sánchez Barba, organizó en la Facultad de Geografía e Historia de la UB el IV Congreso Internacional de Historia y Cine: «Memoria histórica y cine documental», cuyas actas ya han visto la luz en un libro de Edicions de la Universitat de Barcelona.


martes, febrero 28, 2017

UNOS "OSCAR" POLÉMICOS


Entre críticas al presidente Trump, la reivindicación a los artistas negros y un fallo garrafal en la entrega del Oscar a la Mejor película, transcursió una gala llena de glamur y polémica

Ciertamente, seis estatuillas doradas fueron para afroamericanos -ausentes en la pasada edición-, mientras la favorita con 14 nominaciones sólo se fue con otras seis: La La Land obtuvo los premios al Mejor director (Daniel Chazelle, 31 años), Mejor actriz (Emma Stone). Además de los correspondientes a las mejores fotografía, diseño de producción, banda sonora y canción (City of Stars), tema principal del film, con John Legend cantando solo al piano. La ciudad de las estrellas es un musical convencional, que partía como facvorito por homenajear este gran género.

Sin embargo, el Oscar a la Mejor película -tras el traspiés de Warren Beatty y Faye Dunaway, los ya veteranos de Bonnie y Clyde, en la proclamación- fue para un film alternativo, Moonlight, que narra la dura vida de un traficante de drogas homosexual, cuyo protagonista de color, Mahershala Ali, obtuvo el galardón al Mejor actor secundario; al igual que la afroamericana Viola Davis por su gran interpretación en Fences, con un discurso entre lágrimas que fue uno de los momentos más emotivos de la gala.

Otro drama durísimo, Manchester frente al mar, se llevó el Oscar al Mejor actor, Casey Affleck, y al mejor guión original, escrito por el propio director, Kenneth Lonergan. Por su parte, Mel Gibson tuvo que conformarse con dos Oscar técnicos por su Hasta el ultimo hombre: mejores montaje de imágenes y sonido; mientras Martin  Scorsese se fue de vacío con su obra maestra Silencio. Le iría mejor al canadiense Denis Villeneuve, que ganó el galardón a las mejores mezclas de sonido por La llegada. Asimismo, el film español Timecode, de Juanjo Giménez, tampoco obtuvo la estatuilla dorada al Mejor cortometraje al que aspiraba, que fue para la producción húngara Mindenski (Cantar).

El iraní Asghar Farhadi, ausente en la gala como protesta por la prohibición de entrar en Estados Unidos a ciudadanos de diversos países musulmanes, se llevó el Oscar a la Mejor película de habla no inglesa por El viajante. Curiosamente, hace cinco años ya ganó otro por Nader y Simin, una separación. El premio al Mejor documental ha sido para el film O. J.: Made in America, una producción de siete hores sobre O. J. Simpson, estrella de futbol americano acusada del asesinato de su esposa.

El presentador de esta 89 edición, Jimmy Kimmel, reivindicó a la gran actriz Meryl Streep -“sobrevalorada”, según Donald Trump-, que, nominada por veinte vez por Florence Foster Jenkins, fue ovacionada por el público asistente al Kodak Theatre. Pero se quedó sin conseguir la cuarta estatuilla; como también perdió la favorita Natalie Portman, por su gran interpretación de Jackie, el espléndido biopic sobre Jacqueline Kennedy.

Pienso que no ha sido un año brillante faltan mejores películas y más profesionalidad en la entrega de premios. Hollywood, la vieja Meca del Cine, tiene que apuntar más alto en valores artísticos y humanos.


lunes, febrero 06, 2017

UNOS PREMIOS "GOYA" REIVINDICATIVOS



El actor Davi Rovira, con su gracejo habitual, fue por tercera vez el maestro de ceremonias de la 31 edición de los Premios de la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas de España

Los “Goya” de este año, como sucedió la semana pasada con los “Gaudí” catalanes, fueron para Un monstruo viene a verme, de Juan Antonio Bayona, el joven director barcelonés a quien llaman J: nueve estatuillas. Fue galardonado como Mejor director, y obtuvo los premios a los Mejores Fotografía, Música original, Dirección artística, Montaje, Efectos especiales, Dirección de producción, Sonido y Maquillaje/Peluquería. Todo un éxito para esta espléndida película.

No obstante, el “Goya” al Mejor film fue para el debutante Raúl Arévalo, por Tarde para la ira, actor que también ganó la estatuilla al Mejor director novel y Mejores guión original y Actor de reparto (Manolo Solo). Se trata de un thriller asfixiante y vengativo, que cuenta con una atmósfera personalísima y demuestra que este joven intérprete también saber ponerse detrás de la cámara. Los otros dos thriller premiados, más históricos, se tuvieron que conformar con menos galardones: El hombre de las mil caras, de Alberto Rodríguez, ganó a los Mejores guión adaptado y Actor revelación (Carlos Santos); y Que Dios nos perdone, de Rodrigo Sorogoyen, al Mejor actor protagonista (Roberto Álamo).

La actriz Emma Suárez derrotó a sus antagonistas con un doblete: Mejor actriz por Julieta, de Pedro Almodóvar; y Mejor actriz de reparto por La próxima piel, de Isaki Lacuesta e Isa Campo, que ya fue premiada como Mejor película catalana. Mientras que la Mejor canción fue para la también debutante actriz Sílvia Pérez Cruz, con “Ay, Ay, Ay”, de Cerca de tu casa, de Eduard Cortés, que nos cantó reivindicativamente. Y la Mejor actriz revelación fue para Anna Castillo, por El olivo, de Icíar Bollaín, que le hizo derramar lágrimas de emoción.

Los “Goya” a las películas extranjeras fueron para Elle, de Paul Verhoeven, Mejor film europeo; y El ciudadano ilustre, de Mariano Cohn y Gastón Duprat, Mejor película iberoamericana, que también aspiran al Oscar. Y ya que hablamos de los premios de la Academia de Hollywood, del excelente corto de Juanjo Giménez obtuvo la estatuilla que piensa revalidar con el premiado Oscar al Mejor cortometraje en representación de España.

La parte más reivindicativa -aparte de las intervenciones del presentador, demandando más presencia de mujeres en la dirección de filmes y de personajes femeninos- estuvo en los discursos de Ana Belén -“Goya” de Honor- y en la presidencia de la Academia Española. La directora artística Yvonne Blake -actual presidenta de la entidad- estuvo muy comedida en su defensa del cine autóctono; pero el vicepresidente Mariano Barroso pasó cuentas al Gobierno: manifestó que el Estado recaudó 28 millones de euros en el 2016 en concepto de IVA por las películas españolas, de los 109 millones de caja que hizo el cine nacional, con 18 millones de espectadores, y reclamó “una nueva actitud a las autoridades hacia nuestra cinematografía” y “un pacto de Estado sobre el cine” por parte de los partidos políticos. El ministro de Cultura y portavoz del Gobierno del PP, Íñigo Méndez de Vigo, se llevó en la cartera la propuesta.


lunes, enero 30, 2017

"UN MONSTRUO VIENE A VERME" TRIUNFA EN LOS PREMIOS GAUDÍ


Ayer tuvo lugar la IX gala de los Premios “Gaudí”, que concede la Academia del Cinema Català, con la asistencia del mundillo cinematográfico de esta autonomía disidente.

La gran triunfadora de la noche fue una película no realizada en lengua catalana: Un monstruo viene a verme, de J. A. Bayona, el joven cineasta que ya triunfó en anteriores convocatorias -también con los Premios “Goya” de la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas de España- con sus dos anteriores filmes, El orfanato y Lo imposible. Estamos, por tanto, ante el realizador barcelonés (41 años) de mayor relevancia, pues ha sido contratado por la Meca del Cine para dirigir la nueva saga de Parque Jurásico.

Aunque esta original y sugerente obra de Bayona se ha llevado los principales galardones (ocho): Mejor película en lengua no catalana, Mejor director, fotografía, dirección de producción, dirección artística, montaje, sonido y efectos visuales; también ha sido premiada como Mejor película y Mejor guión en idioma autóctono La propera pell, de Isaki Lacuesta e Isa Campo, con el estilo independiente de caracteriza al primer autor y algunas concesiones a la comercialidad. Asimismo, Emma Suárez ha ganado el galardón a la Mejor actriz por su interpretación en este film, y Eduard Fernández por su papel de Paesa en El hombre de las mil caras.

Y entre los otros galardones, cabe destacar la Mejor música original para Sílvia Pérez Cruz, por Cerca de tu casa; el Mejor cortometraje para Timecode, de Juanjo Giménez, que tras la “Palma de Oro” de Cannes va a por el “Goya” y el Oscar de Hollywood, para los que ha sido nominado; y el documental Alcaldessa, dirigido por Pau Faus. Mientras el vanguardista Albert Serra sólo obtuvo dos Gaudí por su innovador La mort de Lluís XIV: Mejor vestuario y Mejor maquillaje y peluquería.

La presidenta de la Academia, la productora Isona Passola, reivindicó el cine catalán en unos momentos de crisis, en pleno proceso independentista, junto al president de la Generalitat, Carles Puigdemont, la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, y la presidenta del Parlament autonómico, Carme Forcadell.



jueves, enero 19, 2017

EL REGRESO DE MEL GIBSON COMO DIRECTOR: "HASTA EL ÚLTIMO HOMBRE"


Considerada como una de las películas más religiosas de los últimos tiempos junto con Silencio de Martin Scorsese–, se trata de una película del género bélico con un claro contenido espiritual.

Mel Gibson solo detrás de la cámara
            Este famoso actor y premiado realizador (Nueva York, 1956) ya fue objeto de un amplio comentario con motivo de La Pasión de Cristo (2004), también solo dirigida y no interpretada por él. En la década anterior había sido “oscarizado” por Braveheart (1995), y antes de entrar en una crisis personal realizó Apocalypto (2006) sobre el Imperio Maya. Su estilo y postura radical se llevó muchas críticas, pero todos reconocieron que sabe hacer cine de veras.
            Ahora lo ha demostrado de nuevo con Hacksaw Ridge (2016) –título original–, donde cuenta la verdadera historia de Desmond Doss, un joven protestante, de la iglesia adventista del Séptimo Día, que se alista al Ejército estadounidense tras el ataque a Pearl Harbor por patriotismo.

Un biopic sobre un objetor de conciencia
            Todo el cine dirigido por Mel Gibson posee un mensaje cristiano comprometido. En este caso, iniciada la intervención norteamericana en la Segunda Guerra Mundial, el soldado Doss plantea en el campamento su objeción de conciencia, que solo irá a la conflagración bélica para salvar vidas, como ayudante del servicio de sanidad. Actitud que crea una conmoción en la compañía a la que ha sido destinado, y está a punto de ser expulsado del Ejército USA.
            Esas primeras secuencias de formación en el campamento de instrucción son deudoras de La chaqueta metálica (1987), de Stanley Kubrick; pero se hace hincapié en el conflicto religioso de este joven campesino de la América profunda –influido por un padre borracho, traumatizado por la Primera Guerra Mundial– con la estricta normativa del Código de Justicia Militar, que finalmente le da la razón a Desmond Doss a través de la Constitución estadounidense.           
Quien ha tratado con tino el problema de la objeción de conciencia en este importante film es la crítica de cine Lourdes Domingo –profesora de la Universitat Internacional de Catalunya (UIC)–, cuyo comentario que reproducimos a continuación:
“Esta trama, basada en hechos reales, dibuja muy bien el papel fundamental de la objeción de conciencia en una sociedad que quiere ser moderna y valiente y sobre todo que quiere progresar. Como se trasluce en esta historia, respetar ese derecho no solo beneficia al sujeto que quiere ejercerlo sino que, a pesar de los disgustos que le acarrea al inicio, se convierte en el modo más eficaz de salvar vidas, de hacer más humano y digno el entorno de convivencia y de agitar, en positivo, otras conciencias para que sean más sensibles hacia el cariz negativo de la violencia”.


Obra maestra del cine bélico
            Asimismo, Hasta el último hombre ha sido considerada por un amplio sector de la crítica como una obra maestra del género bélico. En las secuencias de guerra bebe de la también magistral Salvar al soldado Ryan (1998), de Steven Spielberg y, si me apuran, de La delgada línea roja (1998), de Terrence Malick, en relación a la violencia y al pacifismo que a la vez plantea el film.
            Aficionado Gibson a las escenas violentas, muchas veces atroces, en su afán de condenar la guerra no escatima sangre e imágenes sobrecogedoras. Veamos como lo comenta el especialista en cine espiritual Peio Sánchez:
“El la segunda parte hay que resistir el vómito. La acción nos lleva a la batalla de Okinawa. 250.000 muertos entre las tropas del Pacífico de EE. UU., los soldados japoneses y sus habitantes. En pleno frente para tomar la colina de Hacksaw, se encuentra Doss y su compañía. Allí los vemos despedazados, desventrados, mutilados, desfigurados. Sangre y fuego. Alaridos y espasmos. Rabia y dolor. Violencia hasta la médula, literal. Y el bueno de Doss recogiendo uno a uno a los heridos, cuando todos se retiran; el pretendido cobarde muestra su valor trascendente. Recoge incluso a los enemigos. Lo fuerte es que se trata de una historia real. Una batalla inútil, la guerra terminaba unos días después con el bombardeo atómico de Hiroshima y Nagasaki.
Gibson tiene la fuerte convicción de que el ser humano es profundamente violento y este pecado cainita solo Dios lo puede redimir. Por eso planta la Biblia en mitad de la batalla. La épica del drama bélico al servicio del mensaje religioso”.

 Ciertamente, Mel Gibson incide en la violencia con una finalidad eminentemente pacifista –como hicieron hace una década los citados Spielberg y Malick–, para demostrar al público actual y a los jóvenes la maldad de toda acción bélica. Y, al mismo tiempo, como pueden aparecer los sentimientos más nobles en plena batalla. Desmond Doss fue un héroe de la II Guerra Mundial, como se nos recuerda con imágenes documentales antes de los títulos de crédito finales, con testimonios también de sus jefes y compañeros. Su sufrida esposa (espléndida la bella Teresa Palmer) murió en 1991, y él (excelente y creíble la interpretación del Andrew Garfield, también protagonista de Silencio) falleció el año 2006; no pudo gozar de su biopic y confirmar si realmente fue así, tal como lo relata el guión original.
            Es posible que se haya exagerado su heroísmo a la secuencia final, cuando vuelve a la lucha aunque es el sabbath que lo prohíbe su religión, porque se lo piden sus compañeros. No obstante, para comprender a esta figura volvemos a citar al profesor de teología Peio Sánchez:
“El personaje de Doss es un loco de Dios. Personajes excéntricos y extravagantes nos hablan de Dios en medio de las difíciles condiciones humanas. Son en general apocalípticos, ya que muestran que, cuando la razón humana está definitivamente perdida, queda la acción sorprendente de Dios”.
        
 Con todo, con un presupuesto de 40 millones de dólares, rodaje en exteriores australianos y en Nueva Gales del Sur, hay que reconocer que Gibson ha dado a luz un film pacifista de gran categoría artística. Ahora esperamos que vuelva a sentar la cabeza en su vida y creencias personales.