martes, abril 25, 2017

COLOQUIO SOBRE “AFTERIMAGE”, DEL MAESTRO ANDRZEJ WAJDA, EN EL BCN FILM FESTIVAL


Este martes, hemos tenido la primera sesión el I Festival Internacional de Cine de Barcelona-Sant Jordi, precisamente sobre la última película realizada por el maestro Andrzej Wajda antes de morir: Afterimage. Después de presentarme el director del certamen, José María Aresté. Sintetizo mi discurso previo al coloquio.

Los últimos días del artista: Afterimage se trata de una auténtica obra maestra, que posee cierto cariz autobiográfico con su autor, aunque está inspirada en el drama final del pintor vanguardista polaco Wladyslaw Strzeminski, durante el período 1948-1952.


 Andrzej Wajda (Suwalski, 1926) fue uno de los más grandes y veteranos realizadores del cine de los países del Este, que seguiría en activo hasta los 90 años (murió en Varsovia, el 9 de octubre de 2016) y ha sido reconocido como un maestro del séptimo arte. Combatiente en la Resistencia durante II Guerra Mundial, estudió Pintura en la Academia de Bellas artes de Cracovia y se graduó como Director en la prestigiosa Escuela der Cine de Lodz. Ayudante del pionero Aleksandr Ford, fue el gran precursor de la “nueva ola” polaca de los años 60. Se dio a conocer con su célebre trilogía: Generación (1954), Kanal (1956) y Cenizas y diamantes (1958), sobre la batalla de Varsovia y la Resistencia. En aquella época manifestó su admiración y la influencia del Neorrealismo y del cine negro, y añadió: “No trabajábamos de modo alguno en el marco del realismo socialista”. Refugiado en la década de los sesenta en una serie de adaptaciones literarias, pronto evidenció un talento artístico pleno de matices poéticos y extrema sensibilidad.

Con todo, el universo creador de Andrzej Wajda resulta complejo, pues funda el romanticismo -a vaces, calificado como salvaje- y el expresionismo barroco con el realismo crítico de carácter nacionalista, a caballo entre el materialismo y el humanismo que le singularizaba como autor. Le gustaba contraponer el Amor y la Muerte, el Heroísmo y la Locura. Con una obra un tanto atormentada, presa del recuerdo de la guerra y vuelta hacia el pasado polaco -recuérdese su película sobre la Revolución industrial, La tierra de la gran promesa (1975)-, Wajda fue un testigo de las incertidumbres del presente histórico. Es más, combinaría su prolífico quehacer fílmico (44 películas realizadas en 60 años) con la dirección escénica y televisiva.

Crítico con el totalitarismo de izquierda con su famoso film El hombre de mármol (1977), mostró su clara disidencia con El hombre de hierro (1981), donde rompió un lanza a favor del sindicato Solidarnosc y, posteriormente, contra el sistema comunista con la parábola Danton (1982), que tuvo que realizar en Francia al ser declarada ilegal su productora -incluso fue detenido- por parte del Gobierno polaco del general Jaruzelski.

En 1990, cuando Lech Walesa ya era presidente de su país, regreso y rodó nuevas películas, destacando Katyn (2007), sobre la matanza que costó la vida a más de 20 mil militares y civiles polacos -entre los que estaba su padre-, asesinados cruelmente por los soviéticos durante la II Guerra Mundial -que se había atribuido a los nazis-, además de sus dos últimos films, Walesa, la esperanza de un pueblo (2013) y Powidoki (2016). En el año 2000, recibió el Oscar honorífico de la Academia de Hollywood.


 Afterimage (imagen remanente, sería la traducción), Powidoki (postimágenes), su título original, es, sin duda, una obra maestra, que narra con gran belleza plástica los últimos años de un artista excepcional, Wladyslaw Strzeminski (1893-1952, que encarna magistralmente Boguslaw Linda -uno de los grandes actores polacos-, la cual ofrece una reflexión sobre la creación artística, al tiempo que nos habla de la libertad y sus consecuencias en ese contexto histórico (1948-52) y del enfrentamiento de un genial maestro con el régimen soviético en la época estalinista, que quería imponer el realismo socialista en el arte contemporáneo. Asimismo, el film de Wajda habla de la teoría del unismo, que formuló Strzeminski en los años veinte -pero no dice que sus pinturas inspiraron las composiciones musicales de Zymunt Krauze-, del colectivo “a. r.” (artistas revolucionarios), colección de arte de vanguardista de Lodz, entre los que estaba su esposa, la escultora Katarzyna Kobro, y también de su libro La teoría de la visión, textos que recopilaron sus alumnos, como se ve en la película. Profesor e instructor de diseño de artes plásticas, al final sería reivindicado y actualmente la Real Academia de Bellas Artes de Lodz lleva su nombre.

Podemos ahora abrir el coloquio con los temas que propone EDUCACINE: las vanguardias artísticas; la libertad creativa en regímenes autoritarios; la creación artística al servicio de las ideologías: ¿una forma de arte?; supervivencia y mantenimiento de las propias convicciones, o cómo vivir el adagio: primum vivere, deinde philosophare; conciliación entre vida profesional y vida familiar; y ¿cómo se abordan las biografías en el cine?

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