lunes, mayo 12, 2014

¡QUE VIENEN LOS RUSOS!


No me refiero a la famosa comedia de Norman Jewison, ¡Que vienen los rusos! (1966), sino a un nuevo fenómeno del cine americano contemporáneo. Tal como señala el corresponsal de La Vanguardia en Nueva York, Francisco Peirón, de un tiempo a esta parte se han puesto de moda los villanos rusos en las películas de Hollywood.

Ciertamente, acabada la Guerra Fría, con la caída del Muro de Berlín (1989) y la desintegración de la Unión Soviética (1991), los “malos” en la pantalla continúan siendo los rusos. Una serie de filmes recientes lo testifican: desde The Amazing Spider Man-2, que está batiendo récords de taquilla en Estados Unidos -con Paul Giamatti como el matón Aleksei (foto)-, hasta Jack Ryan: Operación sombra, donde Kenneth Branagh encarna a un villano siniestro, pasando Capitán América: El soldado de invierno, con Scarlett Johansson haciendo de “La Viuda Negra”, los rusos quedan siempre ridiculizados.

En la actualidad, no está bien visto meterse con los árabes, como trataba la película Tierra de abundancia (2004), de Wim Wenders, donde la sombra del 11-S era alargada. Hoy, en palabras de Eliot Borenstein, “es impopular servirse de un malo musulmán. No facilita los estereotipos y te expones a acusaciones de islamofobia”. Es más, “Hollywood -añade este profesor de estudios rusos y eslavos de la Universidad de Nueva York- siempre gusta de las historias simples y cuando ven que un villano funciona, lo repiten, no son muy sofisticados”.


Por tanto, los “malos” rusos no suponen un conflicto racial o étnico. Además, Estados Unidos nunca se enfrentó bélicamente con la URSS (pues ambos fueron del brazo en la II Guerra Mundial), lo que permite ridiculizar a sus villanos. Si bien, en una reciente encuesta Gallup, se indica que el 50% de los norteamericanos considera hostiles a los rusos. Los últimos conflictos entre los presidentes Barack Obama y Vladimir Putin por Edward Snowden y Ucrania han echado leña al fuego. Y el cine, como en los años del “terror rojo” maccarthista, también lo refleja. 

(Publicado en DE PELÍCULA, http://www.diarioya.es, 12-V-2014)