lunes, noviembre 11, 2013

LUCES Y SOMBRAS EN EL CINE ESPAÑOL


Según los datos facilitados por la Sociedad General de Autores de España (SGAE), Lo imposible, Amanacer 2 y Las aventuras de Tadeo Jones han sido las películas más taquilleras del año pasado en nuestro país.

La galardonada producción de Juan Antonio Bayona encabeza el ranking, pues fue vista por 5.841.630 millones de personas y obtuvo una recaudación de 40,5 millones de euros, mientras que el film de animación de Enrique Gato alcanzó los 2.685.767 espectadores y 17,9 millones de taquilla. A esta última, sólo le superó la referida película de Bill Condon (cartel) -la última entrega de la saga de vampiros Crepúsculo-, con 3.126.072 espectadores y 21,4 millones de recaudación, seguidas de El Hobbit. Un viaje inesperado y la francesa Intocable.

Con todo, a pesar de este éxito comercial, durante el 2012 de las 1.537 películas fueron exhibidas en España, 349 fueron autóctonas (60 menos que en 2011), lo que supone un 22,7 por ciento del total y 1,6 puntos menos que en el año 2011. Pero éste no es el único dato negativo del cine español, pues también hubo un descenso en el número de sesiones: un total de 4.397.917, casi un 3% menos que en 2011; así como de espectadores: 93.353.847, un 4,94% menos que el año anterior. Luces y sombras en el cine español de nuestros amores (y dolores).


Pero, ¿quién tiene la culpa? Si les parece, de todo ello hablaremos en una próxima DE PELÍCULA.

(Publicado en DE PELÍCULA, http://www.diarioya.es, 19-XI-2013)

1 comentario:

András Lénárt dijo...

Pienso que la culpa la tiene el mundo. La cultura de asistir a una proyección de cine se va desvaneciendo, porque en nuestra época es mucho más cómodo (y barato) permanecer en casa y ver las películas descargadas o las que emite la televisión. Todo esto conlleva el cierre de las salas de cine, tanto en España como en Hungría (nosotros ya casi no tenemos cines de arte y ensayo) o en otras partes del mundo. Pienso que, lamentablemente, esto es el futuro, las nuevas tecnologías (3D, 4D, etc.) sólo retrasan el destino inevitable.