martes, octubre 06, 2015

WOODY ALLEN: "IRRATIONAL MAN". VARIACIONES SOBRE UN MISMO TEMA


Estos días se ha estrenado en España la última película de Woody Allen, cuando está a punto de cumplir 80 años. La edad no perdona. Y aunque la gente mayor se repite -lo digo por experiencia personal-, hacer una película anual posee muchos inconvenientes.

En Irrational Man (2015) narra la historia de siempre: un famoso profesor universitario, que está en crisis personal e intelectual debido a que su mujer se ha ido con su mejor amigo, tiene un idilio con una alumna al tiempo que mantiene relaciones con otra profesora de su edad. Está de vuelta como filósofo -no deja títere con cabeza en sus clases sobre Kant y el existencialismo-, su ánimo se levanta ante la insólita posibilidad de cometer un crimen perfecto. Pero el azar -explotado recientemente en Match Point (2005) y Cassandra’s Dream (2007)- ofrecerá un imprevisto en su vida.

Woody Allen vuelve a los temas habituales: la sátira a los intelectuales -retrata bastante bien cierto mundo universitario estadounidense-, las relaciones entre un hombre maduro y una jovencita, los dilemas morales, el sentido de culpa, las neurosis, la infidelidad, las referencias literarias (Dostoievski, otra vez: Crimen y castigo) o el toque autobiográfico -Allen fracasó en la Universidad-, por no seguir más. Todo ello, con un hálito de cinismo que me ha recordado su antiguo libro Cómo acabar de una vez por todas con la cultura (1971).

No obstante, en una entrevista con motivo del estreno mundial de esta película, justificaría así su voluntad de expresión, centrándose en la actitud del protagonista: “Él no siente ninguna culpa de lo que ha hecho. Todo lo contrario, se siente muy entusiasmado, porque cree que lo que ha hecho es algo positivo para la sociedad y que a la vez ha transformado su vida. Yo creo que es importante creer en algo en tu vida, tener alguna clase de objetivo. Para algunos será la religión y creerán que cuando mueran irán al cielo si se portan bien y al infierno si se portan mal. Eso es totalmente irracional y delirante y no tiene nada de racional, pero es en eso en lo que creen, y obviamente, gracias a eso, llevan una vida mejor. Si no lo creyeran, se sentirían devorados por la ansiedad, la inseguridad y la falta de concentración, pero como creen que existe un Dios que se ocupará de ellos, saben que tienen una misión en la vida. El problema del personaje de Joaquin Phoenix es que no tiene objetivos y por eso todo se está desmoronando. Pero pronto encuentra una misión y siente que está haciendo una contribución al mundo, pero por supuesto toda esa elaboración es irracional. De todos modos soy un convencido de que si crees en algo, tu vida mejora. Este personaje no sólo no siente culpa, sino que actuar de ese modo se convierte en un auténtico ser humano, por más que esté equivocado, ya que siente que ahora su vida sí tiene sentido”. (Cfr. Gabriel Lerman, “Woody Allen: En el plató soy discreto y aburrido” (Entrevista), en La Vanguardia, 25-IX-2015, p. 50).

Largo discurso del cineasta neoyorquino, lleno de contradicciones en torno a la irracionalidad que asimismo titula la película, pero donde muestra su postura y creencias o, posiblemente, el estado anímico personal.

Con reminiscencias de su magistral Delitos y faltas (1989), Irrational Man está lejos de sus mejores películas, pero su puesta en escena resulta dinámica y bastante brillante, además perfectamente interpretada por el citado Joaquin Phoenix -casi como álter ego- y la joven Emma Stone, en su papel de alumna infiel y deslumbrada, voces en off incluidas.

Con todo, este nuevo film capta el interés del espectador en su aspecto de thiller, aunque sabe un tanto a “dejà vu”, y no deja de ser variaciones sobre un mismo tema. Una anécdota final: durante el rodaje en Rhode Island, un desconocido arrojó una silla a la cabeza de Woody Allen, por razones que hoy se ignoran. ¿Racional o irracional?